Cultura y OcioVisita familiar a los espacios y equipamientos vinculados a la Séquia de Manresa

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Parc de la Sèquia de Manresa
 

A veces pensamos que en la ciudad de Barcelona ya tenemos toda la oferta que necesitamos para vivir planes en familia: Museos, teatros, cines, tiendas, etc. pero a fuera hay todo un mundo por descubrir que vale mucho la pena. Así que, quizás, ha llegado el momento de aprovechar los fines de semana para hacer escapadas de un día y conocer nuevos lugares.

A poco menos de una hora en coche o transporte público hay mil opciones. Por ejemplo, en Manresa, se encuentra el Museu de la Tècnica, un espacio museístico único que muestra el progreso de la industria textil, específicamente de la cintería, a lo largo de los años gracias a la fuerza del agua que venía de la acequia, un auténtico patrimonio histórico y natural de esta zona. Un museo muy familiar y donde también se organizan actividades para todas las edades.

Este forma parte del Parc de la Séquia, la institución que gestiona los espacios y equipamientos vinculados a la Séquia de Manresa y que en su honor divulgan la importancia del agua para el desarrollo humano, como muy bien dice su eslogan “El agua es el camino”.

Un poco de historia de la acequia y la ciudad

Cuando llegamos al museo ya nos esperaba Anna, nuestra guía particular. De hecho, el museo se puede visitar libremente o bien con una visita guiada. Yo la verdad, os recomiendo la visita guiada, porque para entender toda la exposición es importante que te cuenten, y yo sinceramente lo desconocía, que la Séquia de Manresa es un elemento esencial para entender la historia social y económica de la comarca del Bages. Por eso, todo lo que vemos en la exposición permanente está siempre ligado a la historia propia de la acequia.

En la época medieval, en el siglo XIV, Manresa tenía una fuerte influencia y posición en Catalunya, así lo demuestra dos grandes obras: la Séquia y la Seu. Los manresanos construyeron un canal para asegurarse el acceso al agua y no sufrir por los problemas de sequía de la ciudad. Poco se imaginaban que la ingeniería de la obra y su utilidad seguirían funcionando tal cual en la actualidad. La acequia de Manresa sigue regando los cultivos y durante la revolución industrial fue un gran acierto para hacer mover los telares de la industria textil, en auge en la Catalunya de la época, algo que ayudó al progreso de la ciudad. Incluso ahora, puedo llegar a abastecer Manresa y algunas poblaciones de los alrededores durante 6 días si hiciera falta.

La Séquia es una auténtica obra de ingeniería medieval construida por el maestro de obras Guillem Catà. Tardó muchos más años en terminarse de los calculados, pero valió la pena. Como vimos al inicio de la visita guiada con una simulación en el suelo a pequeña escala, tiene un recorrido de 26 quilómetros, un desnivel de solo 10 metros por donde el agua fluye desde Balsareny, Santpedor, Sant Fruitós de Bages, hasta el Parc de l’Agulla de Manresa.

Otro de los atractivos de la zona es recorrer a pie la acequia para admirar las obras hidráulicas como puentes, reclusas, acueductos o minas. En el museo se pueden admirar algunas fotografías e incluso conocer la función del “sequiaire” los guardas del canal y ver cómo iban vestidos.

Viajar al pasado a través de telares

Justamente el museo se encuentra en el edificio que antiguamente había los depósitos de agua donde se guardaban 12 millones de litros de agua. En ellos están las salas del museo, espacios para exposiciones temporales y también un gran espacio polivalente y versátil para otros grandes eventos. Una vez dentro se puede apreciar la inclinación de las paredes, las aperturas superiores de ventilación y notar la humedad y el frescor del lugar.

A lo largo de nuestro recorrido no solo vimos la importancia del canal para el desarrollo humano de la ciudad, del crecimiento de la producción agrícola de la zona, etc. sino que también vimos como poco a poco las familias aprovecharon la fuerza del agua para hacer funcionar sus telares. Al inicio los tenían en los desvanes/buhardillas  o en las tiendas-taller de sus casas, pero rápidamente empezaron a nacer grandes industrias textiles dedicadas a la cintería. De hecho, muchas de las empresas que se crearon por entonces siguen siendo referentes del sector en el mercado español.

Así contemplamos una amplia colección de telares de diferentes épocas, desde que se tejía cintas de seda hasta las cintas más modernas del siglo XXI. Telares hechos de madera y manuales, que Anna nos hizo hacer funcionar para entender la técnica, telares de metal y electrificados, hasta las más modernas y actuales. Mis hijos se quedaron boquiabiertos al verlos ir a toda máquina. Ver como los hilos se entremezclan entre sí, para hacer cintas tejidas fue maravilloso, aunque un poco ruidoso para las orejas. Es una propuesta totalmente interactiva, no siempre es fácil acercarse e incluso tocar piezas tan antiguas, y esto es algo que los niños siempre agradecen.

También entramos en la escenificación de un despacho del director de una de estas industrias de la época. Observamos con atención cómo era su lugar de trabajo, su relación jerárquica con los trabajadores y muchos otros objetos antiguos como un teléfono o un libro de contabilidad escrito con una fantástica letra ligada.

Espacio para los más pequeños

En una de las salas, hay un rincón de experimentación y divulgación de la ciencia y la tecnología específico para las familias. Cuando lo vi me enamoré de él, porque es puramente un espacio de juego libre con propuestas para entender el funcionamiento específico de los telares, un molino de agua y mucho más.

Este espacio está muy pensado para las visitas escolares de niños de infantil y primaria, pero también lo pueden disfrutar familias con niños y niñas de 3 a 6 años. Periódicamente, realizan una actividad de experimentación y descubierta de la técnica para familias. Aquí los peques pueden interactuar con diferentes materiales y propuestas que, de forma autónoma y según sus intereses, les hará reflexionar sobre los conceptos básicos relacionados con la física y la técnica.

El mimo y cuidado de este espacio demuestran como el museo tiene especial estima y atención a las familias visitantes.

Otras actividades familiares

El mismo día de nuestra visita al Museu de la Tècnica de Manresa también pudimos disfrutar de una actividad familiar en el Centre de l’Aigua – Can Font, otro de los equipamientos gestionados por el Parc de la Séquia.

Un espacio de interpretación, experimental y divulgativo alrededor de la importancia del agua en nuestras vidas. En la planta baja hay una zona expositiva sobre la importancia del agua, desde la sensibilización en términos de uso racional hasta el papel clave que juega para el desarrollo económico y social de cualquier territorio.

A la parte superior, se encuentran las aulas, laboratorios, maquetas y herramientas para experimentar. En uno de sus laboratorios, nosotros realizamos un taller de “Ciència en Família” sobre “La estratificación del agua y otros líquidos” impartido por el divulgador científico catalán Marc Boada. Nos encantó su forma didáctica y amena de contar la parte teórica y aún más cuando pudimos experimentarlo a la práctica. Os recomiendo su canal de YouTube, hay muchas propuestas de experimentos para hacer en casa con toda la familia.

Este también es un centro de documentación del agua y archivo histórico de consulta libre, con un espacio destinado al estudio y a la investigación histórica, social y cultural.

Además, se hacen actividades de educación ambiental en la casa de la Culla, otro equipamiento gestionado por el Parc de la Séquia. Situado a las afueras de la ciudad, en una antigua masía que mantiene su estructura medieval y sus huertos. Aquí se pueden ver herramientas propias de la vida rural tradicional, con el objetivo de poner en valor las raíces rurales de la ciudad y la propia comarca.

El Parc de l’Agulla, un lugar donde acabar la visita

Para terminar esta jornada tan redonda os aconsejo hacer un pícnic en el Parc de l’Agulla. Es el parque más grande del Bages, tiene una zona de parque y juegos infantiles con columpios de madera y suelo de arena. Lo más bonito, pero es su lago central, donde desemboca la acequia, una reserva de agua de unos 200 millones de litros de capacidad.

Foto: Parc de la Séquia – G. Portabella

Alrededor del lago, hay más de 600 árboles de 20 especies distintas. De hecho, hay una actividad familiar en forma de gincana para reconocer a los árboles y otra para conocer las diferentes especies de pájaros que aquí habitan.

Foto: Parc de la Séquia – G. Portabella

Si aún queréis más, aquí se encuentra el InfoSéquia, un centro de interpretación de la Séquia que también es un punto de información para los visitantes. Donde conoceréis los valores históricos, patrimoniales y medioambientales de la Séquia y del territorio que recorre. Además, de informaros de toda la agenda de actividades de esta fantástica zona.

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