Penguins es mucho más que una escuela de natación, es un centro especializado en actividades acuáticas para embarazadas, bebés de hasta 3 años y niños y niñas hasta 16 años. Cuenta con instalaciones pensadas para este fin. Tienen centro en Bonanova, Tuset, en la escuela Betània Patmos i también en Sant Cugat.
Cuando me hablaron de Penguins Barcelona como un centro de natación para bebés, niños y embarazadas, pensé que sería una piscina más, de esas que combinan actividades infantiles con clases sueltas. Pero cuando entramos en el nuevo centro de la calle Tuset, Penguins Tuset, me di cuenta de que estábamos en un lugar único, pensado con mirada de madre y con una misión muy clara: que los pequeños de nuestras famílias aprendan a moverse en el agua con placer, seguridad y respeto.
Un lugar donde todo está pensado para el bienestar de los pequeños
Lo que más me sorprendió al llegar fue el cuidado con el que está diseñado todo el espacio. Aquí no se ha adaptado una piscina cualquiera: han construido todo desde cero, con un objetivo muy específico en mente, atender a embarazadas, bebés y niños pequeños.
La zona de cambiadores está dentro del área cálida, para evitar cambios bruscos de temperatura. La temperatura del agua (entre 32º y 34º) es ideal para que nadie pase frío, incluso en invierno. Y esto se agradece para que los pequeños y pequeñas no tengan cambios de temperatura bruscos.
No hay olores fuertes, ni cloro sintético: el agua se trata con sal y luz ultravioleta de media presión, un sistema de desinfección más natural y respetuoso con la piel y los ojos de los más pequeños.

La piscina es desbordante, lo que permite una recirculación completa del agua. Y los materiales de techos y paredes logran una acústica cuidada: aquí no se grita porque se puede hablar en voz baja y aún así se escucha todo.
El ambiente es tan cálido y silencioso que da gusto entrar. No hay gritos, ni eco, y eso es lo que más nos sorprendió.

Cada grupo tiene un máximo de cuatro niños por profesor/a, que siempre está dentro del agua. Esto permite un acompañamiento cercano, amable, y una comunicación directa con cada peque.
En nuestra experiencia vimos como nuestro pequeño, que nunca había visto la profesora de natación llamada Ada, reía, saltaba y disfrutaba de los ejercicios que les explicaba. Esto era porque los instructores de Penguins Barcelona conectan y se comunican desde el mundo de los pequeños.
En todo momento la sensación que tuvimos es que nos encontrábamos en un espacio íntimo y respetuoso, donde cada detalle está pensado con cariño.
El alma de Penguins Barcelona: una pareja que lo dejó todo por una pasión
Este año, Penguins Barcelona cumple 10 años, y no es casualidad que tantas familias sigan confiando en ellos curso tras curso.
Ana y Prosper son los fundadores del proyecto. Ambos son ingenieros y deportistas, y tras vivir por todo el mundo, decidieron dejar sus trabajos y crear algo que realmente les apasionara: un centro donde unir el deporte con la infancia, la pedagogía y el respeto.
“No queríamos hacer una piscina para todos. Queríamos crear algo muy especializado, hacerlo bien. Solo embarazadas, bebés y niños. Y hacerlo con el máximo rigor” me comentaba Ana
Ana me comentó que, su experiencia internacional les inspiró a crear un modelo diferente al que suele verse en España, donde muchas veces la natación infantil se hace en instalaciones no adaptadas, con clases ruidosas, masificadas y sin un método claro.
Mucho más que nadar: aquí se aprende a moverse, disfrutar y estar seguro en el agua
Una de las grandes diferencias de Penguins es que todas las clases siguen un programa pedagógico estructurado, un modo de enseñanza único de Penguins y común a todos los profesores. Esto garantiza continuidad y coherencia en todas las clases y sirve de gran ayuda para que los niños y niñas tengan un aprendizaje lineal.
Ana me contó todas las clases que ofrecen en Penguins, un amplio abanico para que desde bien pequeñitos nuestros niños y niñas se sepan desarrollar en el agua.
En la primera etapa encontramos Baby Penguins 1 (0-12 meses) , Baby Penguins 2 (12-24 meses) y White Penguins (2-3 años). En esta etapa las clases están pensadas para que los pequeños y pequeñas se muevan libremente en el agua, refuercen su musculatura y disfruten de la experiencia junto a un adulto de confianza.
Penguins 1 y 2 empiezan a hacer ejercicios de seguridad acuática como flotar, girar o agarrarse al bordillo, sin dejar de lado el juego ni el canto. Las canciones son parte principal de las clases, siempre son las mismas y están vinculadas a ejercicios concretos, lo que permite a los bebés anticipar lo que va a ocurrir y participar con mayor confianza.
En nuestra experiencia, todo esto cobró vida desde el primer momento. Nada más entrar al vestidor, notamos el ambiente cálido y agradable, perfecto para cambiar a nuestro pequeño sin prisas ni incomodidades. Al llegar a la piscina, la coordinadora nos indicó con amabilidad dónde debíamos esperar. La profesora, Ada, nos recibió con una sonrisa enorme. Al principio, Agost estaba un poco tímido, observando con cautela, pero bastaron unas cuantas canciones y juegos para que se sintiera parte del grupo. Lo que más me sorprendió fue cómo Ada, con una sensibilidad especial, supo conectar con él desde su mundo infantil, creando un entorno seguro y respetuoso. Justo lo que me había contado Ana.
Todos los profesores tienen una forma de comunicarse que parte del universo emocional del niño, algo que hace toda la diferencia.
Durante la clase, Agost estuvo relajado, curioso y feliz. Yo lo veía desde la zona para familias, donde podía observar sin interrumpir, y me derretía cada vez que me saludaba con una sonrisa. Al finalizar, las chicas de Penguins lo ducharon con cuidado, lo envolvieron con su toalla y me lo entregaron listo para vestir. Un detalle que, como madre, valoro muchísimo.
Además, si vas con un bebé, cuentan con cambiadores amplios y ubicados estratégicamente para que el cambio de ropa sea cómodo y sin exposición al frío.
Me emocionó ver cómo mi hijo entendía lo que iba a pasar solo al escuchar una canción. Aprenden jugando, sin miedo, con total respeto.

En Penguins todo está pensado para que tanto peques como adultos vivamos una experiencia cuidada, amorosa y de aprendizaje real en el agua.
Ana me contó que en Penguins también hay clases a partir de los 3 y hasta los 16 años. Me habló con pasión de cómo cada clase está pensada para ser una experiencia significativa, divertida y realmente eficaz. En estas edades se sigue manteniendo los grupos reducidos y el monitor sigue estando dentro del agua para poder dar unas mejores directrices, cosa que para. nosotros es muy importante y de gran valor.
Escuchando a Ana entendí que en Penguins el agua no es solo un medio, sino un espacio donde los peques crecen, se superan y se sienten bien.
Hay cabida para las embarazadas donde ofrecen un programa de ejercicio en el agua diseñado por un matrón especialista en actividad física. El objetivo es prepararse físicamente para el parto: fortalecer el suelo pélvico, trabajar la elasticidad y aumentar la movilidad de los músculos implicados en el proceso.
Un centro para crecer en familia
Penguins Barcelona tiene varias piscinas en toda Barcelona. Nosotros visitamos el nuevo centro de Tuset, inaugurado en mayo de este año. Una instalación moderna, accesible y abierta todo el año. Las clases son semanales y continuadas, lo que permite que las familias se integren en el ritmo del centro y lo conviertan en parte de su rutina.
Muchísimas familias repiten curso tras curso. Vuelven con el segundo hijo, con el tercero… y los niños crecen aquí. Penguins Barcelona se convierte en parte de su historia me comentaba Ana.
Además, las mamás y papás pueden quedarse a ver las clases desde la zona de observación, gracias a mamparas transparentes que permiten que el niño vea que lo están mirando, lo cual —como todos sabemos— es un motor de motivación emocional enorme.
Si estás buscando curso de natación para este curso… ¡Date prisa, las plazas vuelan!
Penguins Barcelona es mucho más que una escuela de natación: es un espacio donde los niños aprenden a moverse con libertad, donde las familias se sienten bienvenidas y donde todo —desde el agua hasta la sonrisa del profesor— transmite una cosa: que estás en buenas manos.
Y ahora, celebrando su 10º aniversario, el centro se llena más que nunca. Si estás buscando un curso de natación para el próximo curso, te recomiendo contactar lo antes posible, porque las plazas vuelan cada año.
Descúbrelo en penguinsbarcelona.com, reserva una clase y vive lo que significa aprender a nadar en Penguins Barcelona. Ya verás: cuesta no enamorarse del lugar.







