La idea de viajar a Suiza fue algo totalmente improvisado y sin duda, un gran acierto. La combinación del lago Leman con las montañas nevadas forman unos paisajes preciosos y los peques disfrutan viendo esos campos verdes llenos de vacas, cabras y caballos.
Naturaleza, pueblos medievales, queso y chocolate caliente.
Nuestro primer viaje como familia de cuatro ha sido muy emocionante y no os voy a engañar, también cansado.
Han sido jornadas maratonianas (amanecíamos a las 7 y pico y llegábamos con los peques dormidos a las 22:00) así que el viaje nos ha cundido un montón, aunque aprovechábamos que los trayectos en coche coincidiesen con la hora de las siestas.
Cómo íbamos a visitar pueblos medievales y andar de un sitio a otro, sube al coche, baja, visita…decidimos llevar la Manduca a todas partes, ¡y acertamos!
Evian
El primer día de viaje llegamos a nuestra base de operaciones en Evian, Francia. Lo elegimos porque el alojamiento en Suiza era carísimo y por que es un buen lugar desde donde moverse a los sitios que queríamos ver. Elegimos un dos estrellas que resultó ser todo un acierto, chequeé opiniones en Tryp Advisor y reservé con Booking. Recién reformado y con un desayuno de gran calidad. Para el poco tiempo que pasamos en él me alegro de no haberme complicado buscando apartamento para un par de noches.
Saint Gingolph – Montreaux- Lago Leman
Comimos tranquilamente una pizza que estaba deliciosa y pusimos rumbo a Saint Gingolph, desde donde cogimos un barco a Montreux. El lago Leman puede cruzarse fácilmente y hay barcos que te llevan de un pueblo a otro, la verdad es que quedamos sorprendidos con lo grande que es, ¡el más grande de Europa! Es precioso.
Como el día había estado regular decidimos darnos un homenaje y cenamos en el “Temple du fromage”, pedimos raclette y quedamos encantados, un sitio muy familiar donde nos trataron genial y además estaba todo riquísimo. La peque también se animó y comió sin parar.
Gruyere
El domingo el cuento cambió y el día amaneció soleado, en cuanto abrieron el buffet desayunamos y a aprovechar el buen tiempo! Tocaba visitar Gruyere, un pueblo medieval donde se encuentra el Museo del Creador de Alien, HG Giger.
Pero antes de llegar decidimos coger el funicular y subir a una estación de montaña que está justo antes del Gruyere. ¡Todo un acierto!
Como es un pueblo pequeño se conoce sin problema, a los peques les encantará ver el castillo, las fortificaciones y la fábrica de quesos.
Como hacía tan bueno nos dedicamos a pasear y a rodar 😉 Empezamos nosotras y luego se sumaron un montón de niños, Daniela alucinaba, literal!
Comimos allí mismo para aprovechar las preciosas vistas y el solazo y así de camino al siguiente destino los peques podrían dormir. Por una hamburguesa pagamos 24€ y no era nada del otro mundo…para que os hagáis una idea de lo caro que es el país.
Lavaux
Llegamos a Lavaux para ver los impresionantes viñedos, construidos hace 800 años con una superficie total de 830 hectáreas y que son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Después nos trasladamos a Laussane para seguir disfrutando del solazo. Toda la ciudad estaba en la calle y hasta había overbooking en los toboganes del parque, ¡un café, unos selfies y a cenar!
Yvoire
Teníamos que despedirnos de Suiza y coger el avión pero hasta entonces nos dio tiempo a ver el precioso pueblo de Yvoire, muy enfocado al turismo pero aún así con muchísimo encanto y varias tiendas con artículos artesanos.
Desde allí cogimos el barco hasta Nyon. Los dos sitios merecen la pena. Lo del barco es un éxito con los peques, estaban todos eufóricos buscando delfines, tiburones…
Hemos disfrutado muchísimo de los paisajes, de la comida y de los peques y estamos de lo más animados a repetir experiencia.
- Detalles importantes si vas a Suiza:
Las cocinas cierran a las 13:00 y no suelen admitir más gente a partir de las 19:30. Eso sí, menos el restaurante de Evian todos los sitios donde hemos estado, sin excepción, tenían tronas y cambiadores.
El coche de alquiler me parece esencial para visitar estos sitios.