ColaboracionesRituales y actividades para celebrar la Fiesta del Farol en familia

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Después de Halloween (también conocido como el día de los Anestros, Samhain en las tradiciones paganas, el día de Todos los Santos en la religión cristiana, Castanyada para los catalanes, Magosto para los Gallegos…) parece que ya llega la Navidad. Lo podemos ver en los escaparates de las tiendas, que ya se adornan con luces, y en el ambiente navideño que se respira por Instagram.

En esta moda del Fast quiero invitarte al Slow. A parar un segundo y observar la naturaleza y sus ciclos para darnos cuenta que aún queda un poquito para dar la bienvenida al Sol. El solsticio de invierno (o la Navidad) lo que celebra es el regreso del Sol, es a partir de este momento cuando los días son más largos y damos la bienvenida, al fin, a la Luz después de la temporada oscura.

 

A menudo solemos pasar de puntillas por todo lo relacionado con transitar las etapas oscuras (si, las nuestras también). Parece ser que queremos apresurarnos incluso en los momentos que requieren de más paciencia (o lo que es lo mismo, queremos pasar fast lo que necesita ser más slow). La naturaleza va despacito, se toma su tiempo de preparación antes de sumergirse en la etapa oscura, es decir, las 4 semanas de Adviento. Estas semanas nos preparan para recibir la Luz mientras transitamos la mayor oscuridad de todo el ciclo. La pedagogía Waldorf propone para ello ir caminando junto a los 4 reinos de la naturaleza como una analogía de nuestros propios 4 reinos, después de todo, nosotros somos naturaleza.

Seguir la Rueda del Año (o Rueda de la Naturaleza)  es una invitación a la escucha interna a través de la observación externa, de nuestro entorno. Para los niños y niñas seguir un calendario circular, en sintonía con los ciclos y procesos naturales, les sitúa en el aquí y el ahora pero también, les conecta con sus propios procesos y ciclos. Les hace sentir parte de algo más grande, que comparten con todos los seres que habitan el planeta, ese “algo” que nos sustenta y nos guía; la espiritualidad.

Por eso, vengo a contarte acerca de la Fiesta del Farol, un punto del ciclo importante debido a la simbología que rodea la festividad. Nos invita a encontrar nuestra propia luz interior antes de adentrarnos por completo en la etapa oscura.

Nos prepara antes de la llegada del invierno

La celebración tiene sus raíces en Alemania, donde se estableció la primera escuela Waldorf. Allí se conmemora el Día de San Martín el 11 de noviembre, a quien se le atribuye la leyenda de que partió su capa en dos para compartirla con un mendigo que estaba sufriendo de frío, un gesto de compasión que le caracterizó como un hombre generoso y caritativo. Podríamos decir entonces, que la festividad tiene un carácter cristiano, pero en realidad con frecuencia abarca aspectos seculares y  se celebra en un sentido más amplio en muchas culturas y comunidades, centrándose en la Luz que aviva en nuestro interior.

La celebración se fué expandiendo por otras regiones, especialmente en el norte y centro de Europa, y generalmente, se celebra el mismo día 11 de noviembre. Sin embargo, tiene sentido celebrarla a partir de ese día hasta el inicio del Adviento.

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Una de las tradiciones de esta festividad implica la creación de farolillos y un paseo nocturno por las calles, es quizás por la belleza que este paseo provoca y todo su simbolismo, que se está extendiendo cada vez más por todo el territorio.

Cargada de simbolismos

Uno de los símbolos es como ser la Luz en medio de la Oscuridad, lo que nos recuerda a la transición hacia los días más cortos y oscuros del invierno, cuando la luz natural disminuye. Los faroles y velas encendidas simbolizan la Luz que guía y protege en estos tiempos de Oscuridad, tanto de manera literal como simbólica.

La fiesta sucede a través de un paseo por el bosque oscuro, símbolo de nuestra propias sombras y donde cada uno representa su propia la Luz, una Luz que nunca se apaga. Es una antesala de la importancia de cuidarse nuestra Luz interior, nuestra esencia, hasta que el Sol vuelva a iluminar nuestros corazones.

La comunidad es otro de los grandes simbolismos de esta fiesta, enfatizando la unión comunitaria para superar la Oscuridad, fomentando el sentido de pertenencia y la importancia de trabajar juntos y juntas para superar los desafíos. Un mensaje que cala en nuestros niños y niñas que habitan en esta sociedad a menudo individualista, donde la soledad puede coexistir con la multitud de las grandes ciudades.

Durante la fiesta cada uno porta su luz interior, pero cuando se entrelaza con las otras luces logramos iluminar mucho más el camino que vamos recorriendo.

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Por otra parte, dedicar un día a celebrar los ciclos de la naturaleza evidencia la observación de esta y favorece la conexión e integración del entorno. Un recordatorio de la importancia de vivir en armonía con la naturaleza y respetar sus ritmos pero también, una invitación al silencio interior y a la lentitud. En la naturaleza, los árboles siguen haciendo su trabajo deshaciéndose de sus hojas pesadas que ya no les sirven para sus procesos y pasan a concentrarse en sus raíces, en su esencia, para renacer en otro momento del ciclo  más livianos y fieles a su esencia.

Como nosotros, en la mitad de Luz del ciclo anual, hemos ido obteniendo la energía del sol para poder permitirnos el descanso, la reflexión, el silencio, la introspección…

La preparación de la Fiesta del Farol

Es igual de importante que el mismo día de la celebración, pues el farol es el gran protagonista. Hay muchas formas de crear uno, desde la simplicidad de un frasco de vidrio con pegatinas decorativas hasta la elaboración de farolillos hechos de papel, hojas secas, acuarelas y pinturas. Muchas posibilidades para crear nuestro propio farol y pasar un ratito juntos.

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Sin embargo, considero igual de importante la creación del farol como dedicar el tiempo a reflexionar sobre todo lo que nos aporta ¡Si, si, la reflexión es para nosotras! No creo que nuestros hijos e hijas, especialmente durante el primer septenio de vida, estén interesados en escuchar reflexiones profundas sobre temas abstractos, como el que nos trae la Fiesta del Farol. En cambio, para nosotras nos brinda la oportunidad para cuestionarnos si somos capaces de reconocer nuestra luz interior, si debemos desprendernos de algo para que ésta brille con más fuerza, o reflexionar sobre qué es lo que hace brillar mi interior. También, podemos preguntarnos si le dedicamos el tiempo y atención a sus cuidados. ¿Qué aporta mi Luz al mundo y cómo se refleja en mis relaciones y vínculos? ¿Mis acciones y actos están alineados a mi Luz interior?

Para los niños quizás podemos incluir el cuento (o en forma de teatrillo) de la Niña del Farol, un cuento Waldorf que explica muy bien esta festividad, así como imprimir imágenes para incluirlas en nuestro altar o mesa de estación, por ejemplo. También, podemos empezar a disminuir las luces artificiales e ir creando un ambiente más cálido en casa con la ayuda de velas, lámparas de pie, luces cálidas…

El día de la celebración

Con el farol listo y la semilla de la reflexión en nuestros corazones, llega el momento de compartir en comunidad. El evento se lleva a cabo en un espacio lo más natural posible, como el bosque, el campo o la playa, o incluso en un parque tranquilo si estamos en la ciudad. Cada uno con su farolillo (se pueden usar velas pequeñitas con pilas para evitar incendios y vencer al viento) vamos dando un paseo iluminando el camino. Podemos incluir la canción que acompaña también el paseo:

*Yo voy con mi farolito,

Y mi farolito conmigo.

Arriba brillan las estrellas,

Y abajo brillamos nosotros.

Y si hace frío,

me pongo el abrigo,

y sigo paseando el farol…

Hay muchas versiones pero esta es la que hacemos en casa*

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Al acabar, podemos reunirnos en círculo y compartir nuestras sensaciones, el cuento, cantar canciones ¡O disfrutar de un buen chocolate caliente!

No necesitamos mucho para celebrar, y si estás empezando, puedes hacerlo en el interior de casa y con los tuyos, así empezamos nosotros y luego se fue sumando más gente, pero sobre todo, no dejes de celebrar esta Fiesta del Farol que es ¡Un verdadero bálsamo para el espíritu!

Como puedes ver, todavía queda mucha preparación antes de llegar al solsticio de invierno y con él, la llegada de la Luz. Si te parece interesante la Rueda de la Naturaleza y sus festividades, te animo a leer otros artículos como Imbolc, un respiro al invierno o Ostara, rituales y actividades en familia para celebrar el equinocio de primavera. También, puedes charfarderar mis redes, donde comparto sobre crianza cíclica y astrología familiar, porque no podemos olvidar que como es arriba es abajo, como es adentro es afuera.

Categories: Actividades,Colaboraciones,En familia

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