Educación InfantilEspai Aigua, una escuela changemaker basada en la pedagogía sensible y los cuidados desde la perspectiva de género

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Espai Aigua
 

Espai Aigua es una escuela Changemaker situada en Barcelona, en el barrio del Guinardó, muy cerca del Hospital de Sant Pau. Este tipo de escuelas crean y facilitan  espacios y relaciones donde lxs alumnxs puedan desarrollar habilidades como la empatía, la creatividad, la resolución de conflictos o el trabajo en equipo. 

Como familia buscábamos una alternativa para la escuela pública de nuestro hijo Max, que descubrimos es un niño altamente sensible. Para nosotrxs era importante que la ratio fuera reducida y que la escuela fuera muy respetuosa con la personalidad de nuestro hijo. La terapeuta que trabajaba con nuestro hijo nos recomendó esta escuela porque una compañera suya es educadora allí. Para nosotrxs era importante esta visión holística de la educación.

El equipo educativo

Este curso 2020-2021 es nuestro segundo año en Espai Aigua y desde el principio tuvimos claro que el equipo pedagógico que hay detrás de este proyecto es su principal activo. 

Es una escuela autogestionada. Cristina García, su directora y co-fundadora, es maestra de educación especial. Espai Aigua empezó como una escuelita libre de infantil hace 11 años y el proyecto evolucionó a escuela de primaria, cubriendo actualmente las edades de 3 a 12 años

A día de hoy son 12 educadorxs cubriendo desde infantil hasta primaria con una ratio de 1 educadorx per cada 8/9 niñxs en infantil y 1 por cada 12/13 niñxs en primaria. Estos educadores cuentan con el apoyo de profesionales externxs de diferentes áreas como la ingeniería, el arte, el diseño, etc. para cubrir el acompañamiento de proyectos educativos inspirados en la metodología STEAM.

Lxs educadorxs son personas comprometidas con el proyecto; se forman constantemente, hacen reuniones cada semana para hacer balance y modificar dinámicas si es necesario. Observan a lxs niñxs y a partir de ahí se adaptan las propuestas. Hacen informes de nuestrxs hijxs dos veces al año, y son un auténtico regalo, porque ves que han captado su esencia y que lxs conocen a fondo. 

A la vez, saben perfectamente cómo acompañar alx niñx en cada etapa para que vaya creciendo en el ámbito personal y que a la vez se integre de la mejor manera en el grupo. Ponen límites con respeto cuando es necesario. Y eso da una tranquilidad y una seguridad incalculable. La relación de lxs adultxs y lxs niñxs se basa en la confianza, es algo trabajado. Cuando sienten que sus visiones y sus propuestas son aceptadas y tenidas en cuenta, se abren a participar.

Un proyecto educativo basado en la pedagogía sensible y los cuidados con perspectiva de género

En Espai Aigua se exploran diferentes líneas metodológicas y pedagógicas. Una de ellas es la Pedagogía Sensible, entendiendo que la sensibilidad se educa. Esta nos permite acercarnos al mundo desde un lugar más rico, diverso y poliédrico. A ver y a apreciar lo grande y lo minúsculo por igual; a entender y valorar la variedad y sus matices.  La parte sensible es la que nos da información significativa delx niñx, no los resultados académicos. 

Incorporan el arte en el día a día, como una herramienta para mirar, expresar y comprender, de educar la mirada y de darle el lugar relevante en el estudio, la investigación y la adquisición de nuevos saberes. Una mirada sensible que posibilita el acercamiento al mundo desde diferentes filtros, sin acotarlo a lo cognitivo. La percepción a través de todos los sentidos, la interpretación subjetiva, el aprendizaje con los cuerpos, la interpelación a las emociones y las intuiciones… Abren nuevas interpretaciones y descubrimientos en todos los campos, incluso aquellos que parecen lejos de estos conceptos, como la ciencia.

El acompañamiento emocional es un pilar del proyecto.  Lxs educadorxs hacen un acompañamiento emocional, social y cognitivo. En la parte relativa al acompañamiento emocional, actúan como sostén y contención, ayudando a atravesar las frustraciones, las inseguridades y los bloqueos que van surgiendo inevitablemente en cualquier proceso creador. A vivir el error como una oportunidad y un ensayo indispensable para lograr soluciones y construir aprendizajes. A la vez, en este juego divertido y estimulante que es descubrir el mundo que nos rodea, este acompañamiento requiere de una actitud seductora, provocadora e inspiradora.

La parte social es otro de los pilares de Espai Aigua, poniendo el cuidado a lxs demás y a unx mismx en el centro de las relaciones, considerando que las relaciones son el centro de una sociedad que se cuida para avanzar. 

Un trabajo por proyectos guiado por los intereses delx niñx

La base del trabajo son los proyectos personales que escoge cada niñx según sus intereses y por propuestas que presentan lxs tutorxs. Los grupos en infantil (3-6 años) tienen una ratio de 1:8/9 y en primaria (6-12 años) es de 1:12/13 niñxs por referente, con una diferencia de edad de 2-3 años en cada ciclo. 

Se trabaja sin asignaturas, sin contenidos establecidos, lo que importa es que se adquiera el aprendizaje de manera competencial, sin compartimentar en disciplinas jerarquizadas y respetando el ritmo de aprendizaje de cada niñx, evitando la comparación y el juicio. Un conocimiento aislado no interesa. Interesa integrar los conocimientos, experiencias, percepciones, intuiciones y a partir de ahí, generar saber. Se trabaja de forma individual, por parejas y grupal. 

En los proyectos personales, cada niñx, solx o en equipo, escoge un tema que conecte con su interés. Desde ese punto de partida siguiendo el ABP (aprendizaje basado en proyectos), planifica, desarrolla y, en los últimos ciclos, expone un proyecto. Se trabaja a través de la metodología STEAM (science, technology, engineering, art and mathematics), una nueva mirada para abordar el currículum escolar a través de su interdisciplinariedad, borrando las líneas artificiales que separan el conocimiento en áreas para acercarnos desde una perspectiva holística, interrelacionada y ajustada al mundo real. 

Para desarrollar este tipo de proyectos y propuestas hacen uso de diferentes herramientas y metodologías, todas relacionadas con la experimentación, el aprender haciendo, los movimientos maker, tinkering o la gamificación; así como unas bases pedagógicas apoyadas en el constructivismo, el aprendizaje competencial, la mirada sistémica y el acompañamiento emocional. Como eje central, y de manera igualmente transversal, están atravesados por la perspectiva de género, con una visión ecofeminista. 

De esta forma, lxs niñxs aprenden a tener autonomía en sus procesos, a gestionar su tiempo, a tener capacidad de reflexión para aprender de sus errores, despenalizándolos y valorándolos como parte indispensable del proceso. También a superar sus frustraciones, a resolver conflictos y a trabajar en equipo. 

Se valora el proceso y las inteligencias múltiples que resaltan las capacidades de cada niñx

La mayoría de los proyectos, una vez realizados, se desmontan, restando así valor al resultado y poniéndolo en el proceso en sí, además de fomentar la reutilización y tomar conciencia sobre el consumismo.

Se validan los diferentes estilos de aprendizaje para llegar a los objetivos. Hay niñxs que desde el lenguaje escrito se pueden expresar muy bien, pero otrxs lo hacen mejor desde la expresión plástica, otrxs desde el cuerpo con el movimiento, otrxs se explican desde lo visual, otrxs con construcciones… Todas las expresiones son igual de válidas y reconocidas. 

Un trato con las familias cercano y abierto

De forma semanal, lxs educadorxs informan vía mail a las familias acerca de los proyectos y su planificación. Se pueden quedar en la escuela mientras dure la adaptación y se haya creado un vínculo con elx tutorx, así como participar con talleres o lecturas durante las mañanas. También se realizan reuniones trimestrales con elx educadorx explicando la evolución delx niñx.

Un trabajo consciente de la perspectiva de género

Uno de los cambios que en poco tiempo notamos en nuestros hijos fue ver cómo integraron la perspectiva de género en la escuela. No solo en el lenguaje inclusivo y la importancia de no excluir al femenino al hablar. Si no la libertad y alivio que sintieron al ver que no estaban “obligados “ a seguir un rol típicamente masculino. Es decir, que no pasaba nada si no les gustaba jugar al fútbol, si querían jugar con niñas o querían vestirse de un color determinado.  Se trabaja para que elx niñx tenga libertad de elección, que todxs tengan las mismas posibilidades de acceso y que se puedan liberar de los estereotipos que ya tienen de forma inconsciente por todos los inputs que han recibido a lo largo de su vida. Y esto, para mí, es una ganancia de libertades para todxs.

A nosotrxs, como familia, estar en Espai Aigua nos ha cambiado la vida. Mis hijos han pasado de no querer ir al cole a preguntar “cuánto falta para ir al cole” en periodos de vacaciones. Aquí son felices, están motivadxs, se les respeta, reconoce y en definitiva CRECEN en todos los sentidos.


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