Social Mamma 10 cosas que puedes cambiar ya para hacer tu vida más zero waste

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Hoy estrenamos colaboración con Yve Ramírez del blog La Ecocosmopolita. Gracias a ella iremos conociendo trucos y artimañas para que nuestras vidas sean más sostenibles y conscientes con el medio ambiente. En su primera colaboración para Mammaproof nos detalla 10 cosas que podemos hacer en nuestro día a día para hacer que sea más zero waste.

Cada día arrojamos a la desechamos nada más y nada menos que 3,5 millones de residuos sólidos. Como la cifra puede sonar abstracta y lejana, vamos a hacerla más comprensible: cada español produce de media nada más y nada menos que 440 kilos de basura al año, lo que -por ejemplo- es más que mi propio peso 8 veces. Saca tu propia cuenta. Yo, de solo imaginarme esa montaña de basura en la puerta mi casa, podría ponerme a llorar. Pero sucede que no la vemos. Como lo arrojamos todo al contenedor de la esquina, al momento parece que toda esa basura nunca ha existido.

Pero, ¡vaya si existe! De hecho, está contribuyendo a la formación de enormes islas de basura en el océano.

Por eso cada vez somos más las personas convencidas de que es urgente reducir de manera veloz esa inmensa cantidad de residuos que producimos.

Y juntas formamos un movimiento que está en pleno crecimiento y que se llama Residuo cero o zero waste.

¿Qué es la vida zero waste?

Vivir una vida “sin basura” no parece cosa sencilla, y es porque estamos muy mal acostumbrados. En las últimas décadas los productos desechables, que son unos de los grandes culpables de este despropósito, se han hecho omnipresentes en nuestro día a día.

Pero ¿de qué hablamos cuando nos referimos a una vida “zero waste” o “residuo cero”?

Yo te diría que se trata de un camino más que de un destino. El reto es ir reduciendo a cada paso la cantidad de residuos que generamos, y buscándole un mejor destino. La mala noticia es que es difícil llegar a cero. La buena, que hay mucho pero mucho por dónde restar.

La inspiración está en la naturaleza, donde todos los residuos son aprovechados.

No hay nada que se acumule en un vertedero, porque la naturaleza es muy sabia. Por eso lo que más nos interesa reducir es aquello que no podemos aprovechar: la basura no reciclable. Y esto quiere reciclar mejor, pero menos. Mucho menos. Porque debemos recordar, además, que todo proceso de reciclaje tiene implícito un consumo de energía y recursos. Así que, como siempre, la Erre de reciclar, debe ser la última después de reflexionar, reducir, reparar, reusar, regalar y también reclamar mejoras en el entorno. (¡Sí, cada vez encontramos más Erres!).

¿Cómo lanzarte hacia la vida “sin residuos”?

Después de este baño de realidad pestilente, hace falta un lavado de ideas hermosas, brillantes y fragantes. No íbamos a hacer esta visita a Mammaproof solo para generarte una depresión. Al contrario, la idea es ayudarte a mirar la basura con nuevos ojos, más críticos y atentos, y a ver también las soluciones que están al alcance de tu mano para ponerle freno al invisible crecimiento del cubo.

Analiza tu basura por algunos días, piensa en qué cambios puedes aplicar en tu vida para reducir los residuos que dominan en tu casa y ponte un objetivo. Las posibilidades son muy amplias, pero voy a ayudarte con algunas ideas:

  1. Devuelve a la tierra los residuos orgánicos de tu cocina. SI estás en una ciudad como Barcelona, lo tienes fácil porque contamos con recogida selectiva para su compostaje. Si no, tal vez tengas un huerto urbano cerca de casa o puedas incluso instalar tu propio vermicompostador en casa.
  2. Si acostumbras comprar agua embotellada, contempla la posibilidad de beber agua del grifo. Si no es así, puedes comprar un filtro para tu casa. Es una inversión que recuperarás antes de que te des cuenta. Si decides seguir comprando agua embotellada por un tiempo, entonces escoge grandes formatos. 8 litros de agua en una garrafa producen menos residuos que 8 botellas de un litro. (Bajo esta misma lógica, evita los zumos procesados, que son mucho menos sanos que el agua embotellada y, sobre todo, huye de los bricks individuales que son tan habituales en las meriendas de los niños).
  3. Lleva siempre contigo una botella reutilizable llena de agua y, desde luego, haz lo mismo con tus hijos. Mi recomendación es que evites las botellas de plástico o de aluminio, y prefieras las de vidrio o acero inoxidable. Así tendrás la tranquilidad de que el agua que bebes no contiene substancias nocivas. Cuestan más, pero es normal: son mejores.
  4. Las bolsas de tela serán tus otras armas contra los residuos. Y fíjate que he dicho “las” y no “la”. Seguramente a estas alturas ya sabrás que una bolsa de tela normalmente no alcanza más que para comenzar la compra. Ten siempre en tu bolso, listas para compras imprevistas, al menos tres de bolsas tipo totebag de buen tamaño. También te recomiendo llevar a diario otro par de bolsas pequeñas que te servirán para comprar granos y frutos secos a granel, un bocadillo para la merienda (en este caso viene bien tener también una servilleta de tela) y mucho más.
  5. Cambia tus compresas desechables y tampones por compresas reutilizables y/o la copa menstrual. ¡Sí! Si no los has probado, no me pongas mala cara. Hay un montón de razones (ambientales, de salud, económicas y de confort, por ejemplo) para hacer el cambio y, ya te prometo que cuando des el salto a las menstruaciones más ecológicas, verás que todo son ventajas.
  6. Si aún hay pañales dando vueltas por casa, olvídate de los desechables y pásate ya mismo a los de tela. Es un caso muy parecido al de la higiene femenina. Si tienes dudas, te recomendamos este post sobre preguntas frecuentes sobre los pañales de tela con el que las despejarás todas.
  7. Siempre que puedas, compra a granel. En España cada vez hay más lugares donde comprar cereales, legumbres, harinas, especias, frutos secos, semillas, vino, cerveza, lácteos y hasta detergentes o cosméticos. Si tienes la suerte de tener una de estas cerca de tu casa, haz tu compra con tus propias bolsas de tela o recipientes de plástico o vidrio y podrás salir con una compra con muchos alimentos y cero residuos. Si tienes dudas sobre cómo hacerlo, te recomendamos leer este post donde encontrarás todo lo que necesitas saber para comprar a granel sin basura.
  8. Hay muchas razones para reducir (o eliminar) el consumo de productos de origen animal pero como este post va de residuos, nos centraremos en este punto. Huye de las bandejas ya preparadas que conseguirás en las neveras del súper y que vienen con film, y hasta con separadores entre las lonchas. Lo mejor es comprar directamente en carnicerías de barrio, pero también puedes hacerlo perfectamente en el súper si hay obrador. Lleva un tupper de buen tamaño para cada producto que vayas a adquirir y, con una sonrisa, pide que te sirvan en él tu compra. “Por favor, sin láminas entre las rodajas.” Si el primer día te ven de forma extraña, el segundo ya no te harán preguntas.
  9. Grábate esta frase en la mente: “por favor, sin pajta”. Cada vez que vayas a un bar o a una cafetería, dila inmediatamente después de ordenar cualquier bebida susceptible de traerla de “regalo”. Parecerá una tontería, pero piensa que en un solo restaurante se pueden tirar unas 40 mil pajitas al año, calculando unas 100 al día. Acostumbrar a los peques a esta restricción en particular puede ser un poco más difícil pero, para ponértelo fácil, hay un invento prescindible pero mágico como una varita: las pajitas reutilizables de acero, que además vienen con cepillo a medida para una limpieza impecable.
  10. Intercambia mucho y más. Y es algo que podemos hacer siempre, pero sobre todo cuando tenemos a los niños creciendo, y dejando a su paso una infinidad de ropa, juguetes y libros sin usar. Lo mejor es ir identificando todo lo que está preparado para salir de casa, y buscarle destino. Ofrécelo a amigos y familiares, organiza una fiesta de intercambio o participa en mercadillos de intercambio de tu barrio. En Barcelona se organiza cada trimestre unas campañas llamadas Renova la teva roba y Renova les tevas joguines (renueva tu ropa y renueva tus juguetes).

Y si te ha gustado lo que te he contado hasta ahora, aquí te dejo un bonus track:

  1. Explica por qué haces todos estos cambios cada vez que puedas. No se trata de dar un sermón a tus amigos para que se unan a tu causa, sino de aprovechar sutilmente cualquier ocasión: “Gracias, ya tengo mi propia bolsa de tela (o pajita, o botella de agua) porque evito usar productos desechables, porque estoy tratando de vivir sin plástico, porque ya hay demasiada basura en el mundo…”. Sin darte cuenta, irás dejando una huella positiva a tu paso. ¡Hasta la próxima!

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    • El placer es nuestro! Entre todos hemos de dar visibilidad y generar soluciones creativas para el gran problema que es el exceso de basura y desperdicios !

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