Dossier Mammaproof Atentados, niños y medios de comunicación

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Tras reflexionar desde el punto de vista docente y desde una vertiente psicológica, cerramos hoy este primer dossier Mammaproof surgido tras los atentados de París acercándonos a quienes desde hace décadas tienen el mayor potencial para explicar y aproximar los acontecimientos del mundo a los ciudadanos: los medios de comunicación. Lo hacemos a través de dos periodistas y padres con funciones diferentes en los medios a los que agradecemos su predisposición: Sonsoles Ónega, corresponsal de Telecinco en el Congreso de los Diputados, y Pablo Rovira, periodista especializado en Educación desde hace casi veinte años.

los medios

Sonsoles Ónega y Pablo Rovira son padres y ambos tienes hijos de edades aproximadas. Antes de acercarnos a sus opiniones desde un punto de vista más profesional, en Mammaproof hemos querido conocer cómo han afrontado los terribles atentados de París en sus casas. “Da la casualidad de que ha sido el primer acontecimiento informativo duro que he compartido con él. Al principio reaccionó con incredulidad, pero después ¡todo fueron preguntas e interés! Le he explicado, sin matices, que hay gente mala que siembra el terror sin justificación y que no hay nada que explique que unos hombres puedan disparar contra gente inocente. Ha visto a personas llorar y ahí puse el acento. Por su edad no he podido profundizar en las causas, en el fanatismo religioso que rige el comportamiento de los terroristas”, explica Sonsoles.

En casa de Pablo se come y se cena sin televisión, así que un día después de los atentados fue un amigo el que despertó el interés de su hijo por lo ocurrido. “Aquella noche quiso ver el telediario  y me di cuenta de mi obligación de explicarle lo que había sucedido.  Él lo sentía como importante y propio. Esa noche sí cenamos con el telediario y, con las imágenes y el diálogo, intenté transmitirle valores universales como la tolerancia y que, al igual que hay gente que hace cosas malas a los demás, él tiene la obligación de hacer cosas buenas por los demás”, recuerda.

¿Información o espectáculo?

Uno de los consejos más repetidos entre las voces de los otros dos artículos de este dossier era el de evitar ver la televisión en presencia de los más pequeños de la casa. La televisión como enemigo. ¿Nos está perdiendo a los periodistas el sentido del espectáculo? ¿Realmente son necesarias determinadas imágenes para informar?  “Forman parte de la información”, sostiene la corresponsal parlamentaria de Telecinco. “Podemos ponernos de perfil, pero creo que es importante que los menores también vean los efectos de una pistola y no sólo tengan contacto con la muerte a través de los videojuegos. Creo, no obstante, que los padres debemos regular esa exposición de los menores a las imágenes de televisión. Y, a su vez, las televisiones deben medir el impacto que provocan, pero nunca silenciar u ocultar. Prefiero una advertencia del presentador para que el espectador sepa que lo que va a ver puede ser delicado”, añade.

Para el delegado del periódico profesional Magisterio y redactor jefe del periódico Padres y Colegios, aunque hay medios más responsables que otros y no se puede generalizar, lo cierto es que “es difícil” para los medios no caer en esa “tentación de la espectacularidad y la inmediatez no contrastada”, especialmente cuando existe “la presión de la audiencia y un entorno digital que diluye el medio como conjunto en favor de la noticia individualizada”.  

¿Y no debería hacer la profesión periodística un ejercicio de reflexión al respecto de esa espectacularización creciente? “Debería la sociedad en su conjunto. Desde luego podemos reflexionar, pero si nuestros hijos “matan” virtualmente, ¿de quién es la responsabilidad?”, se pregunta Sonsoles Ónega. Para Pablo Rovira, por su parte, el periodismo debería cumplir la misión de enriquecer el debate y la opinión pública: “En la medida que a través de carnaza audiovisual, lo empobrecemos, no cumplimos bien nuestro objetivo. Hay mucha confusión entre el derecho a la información y la libertad de expresión. Nuestro deber está en el primero, aunque es indudable que sin lo segundo no es posible”.

Como padre y periodista educativo, para Pablo existen a propósito de la televisión “dos herramientas clave” para educar a nuestros hijos: “el mando a distancia y el diálogo”. En ese sentido, el periodista destaca la importancia del “consumo compartido de los medios de comunicación entre padres e hijos. Un diálogo, por cierto, que no es unidireccional: aprenderemos también mucho de y con nuestros hijos”.

Explicar la realidad a la infancia

El “eterno” debate de los horarios infantiles, como lo califica Sonsoles Ónega, vuelve a adquirir protagonismo tras sucesos como los de París. ¿Tienen los medios de comunicación en cuenta a su público infantil cuando elaboran sus piezas informativas? “Creo que sí. Al menos en la cadena en la que trabajo. De todas formas depositamos  demasiadas responsabilidades en las cadenas de televisión. ¿No somos más responsables los padres?”, se cuestiona Sonsoles.

De la misma opinión es Pablo Rovira, que explica que el paso de un horario reservado para la infancia a un entorno propio, el de los canales infantiles, “ha hecho que el resto de medios no sienta como propio el enfoque infantil de sus noticias”. Por eso, esa adaptación ya queda a cargo totalmente de la familia, cosa que no hay que ver como algo negativo, sino como una oportunidad: “Según el Informe PISA, comentar la actualidad entre padres e hijos tiene repercusiones positivas en los rendimientos académicos y las competencias adquiridas de los adolescentes”. 

También coinciden ambos periodistas en limitar las posibilidades de la televisión y el periodismo en general para explicar este tipo de sucesos a los niños. Sonsoles Ónega muestra sus reservas al respecto y considera que es un trabajo que corresponde más a la esfera familiar. Para Pablo Rovira, “es difícil” poder seguir el relato informativo atendiendo a públicos “tan diferentes como el adulto y el infantil”. No obstante, el periodista considera un objetivo “más posible” el incorporar e intercalar piezas de carácter pedagógico dirigidas a los adultos responsables de los niños, “de tal forma que los padres además de informarse, se formen, y adquieran criterios pertinentes para ayudarles a reaccionar educativamente ante este tipo de sucesos”. 

¿Y seguir ejemplos como el del diario francés Libération, que en octubre estrenó Le p’tit Libé, una nueva sección dedicada a explicar a los niños de entre siete y 12 años los temas de los que hablan los adultos en un lenguaje más comprensible?  Para la periodista madrileña, que siempre ha sido partidaria de “espacios para los menores donde explicar cosas de mayores”,  la idea de Libération le parece “una iniciativa magnífica”.  El delegado del diario Magisterio, por su parte, coincide con Sonsoles Ónega en su valoración y añade que la elaboración de guías para periodistas y de “manuales de buenas prácticas deontológicas” en los medios de comunicación para abordar sucesos como los de París “podrían ser una vía a explorar”.

Categorías: Dossier Mammaproof,Noticias

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