Maternidad y embarazoLugares donde nacer: la Maternitat del Hospital Clinic

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Seguimos con nuestra serie de lugares donde nacer, porque una ciudad que sabe como recibir a sus nuevos inquilinos, es sin duda una ciudad Family Welcome.

El 18 de Agosto de 2009 nació Leo en la Maternitat del Hospital Clinic de Barcelona.  Casi 4 años más tarde y gracias a mammaproof  tuve el honor de visitar sus instalaciones y conocer  a su equipo renovado. En este tiempo su servicio de maternidad (atención e instalaciones) ha mejorado muchísimo a pesar de la crisis y esto me llena de alegría.  Sobre todo porque la evolución que ha seguido va en la línea de respetar y facilitar a las mujeres que sean parte y partícipes del nacimiento de sus hijos, sin importar cómo este sea o se presente. Pero antes de contaros las novedades, quería compartir con vosotros lo que fue mi experiencia hace años en este hospital público.

Tuve un embarazo deseado y disfruté de 9 meses de gestación sin complicaciones y con tiempo para ocuparme de mi cuerpo (iba a yoga casi cada día al estar el estudio de Juliette – Yoga con Gracia- una planta más arriba de mi trabajo) y de mi mente (formaciones, lecturas, conversaciones, etc)

Hija de un ginecólogo y parida al estilo años 70 (con poca o nula participación de mi mamá a la que al final durmieron) decidí tomar las riendas de mi parto y en lo posible cuidar, ayudar para que todo sucediera de la manera más natural posible. Quería estar con mi bebé en todo este proceso y confiaba en nuestras capacidades para conseguirlo, siempre y cuando no vinieran complicaciones y contásemos con apoyo.

Me informé y en aquellos años sólo dos hospitales públicos en Barcelona ofrecían a la mujer un protocolo de parto natural: Uno era el Hospital de Sant Pau y otro la Maternitat del Hospital Clinic.

Fuimos a una reunión pre parto en la Sant Pau cuyo objetivo era el de explicar este protocolo a las familias embarazadas y ¡nos gustó! al estar más cerca de casa pedimos el traslado. Creo que esta gestión está cada vez más complicada…

Todo empezó una calurosa tarde de Agosto cuando a la hora de la siesta perdí el tapón mucoso. Por la noche, fuimos a cenar con los padres de Laurent. Yo aún no tenía contracciones, pero me sentía rara y salvaje. No podía seguir ninguna conversación. Apenas tenía apetito. La vista se me escapaba al horizonte. Estaba ida.

Cuando llegamos a casa, llamamos a Juliette, nuestra Doula. Le conté lo ocurrido y enseguida propuso venir a casa. Yo le dije que mejor intentaba dormir. La verdad es que me apetecía estar a solas con Laurent. Nos acostamos abrazados, pero a eso de las 2h empezaron las contracciones. Estuve un rato sintiéndolas. Eran bastante fuertes y se presentaban a intervalos irregulares aunque aún espaciados. Le dije a Laurent que llamase a Juliette. Al cabo de una hora estaba en casa con su enorme bolso lleno de cremas para masajes, pulverizadores y homeopatía. Toda una Mary Poppins del siglo XXI.

Sin duda, aún era demasiado pronto, pero al ser primeriza ¿Cómo podía saberlo? No recuerdo bien como era el dolor. Sólo sé que desde el principio fue intenso, localizado en la zona lumbar y cuando aparecía tenía que dejar todo lo que estuviera haciendo y adoptar una postura que me aliviara. Nunca conté el tiempo entre una y otra contracción. Lo que sí sé es que desde que empezaron, ya no pude dormir.

El día sucedió a la noche en una continuidad casi mágica. Recuerdo sentir mucho amor por Laurent. Me apetecía cantar y bailar. Fue una gran idea la de grabar una compilación de música agradable para escuchar en bucle. Todas y cada una de las canciones que había seleccionado tenían, casi sin yo saberlo, un mensaje de aliento y alegría que me ayudaban enormemente en el trabajo de parto. “Feeling good” de Nina Simone me inspiraba valor; con Jeanne Moreau y Lhasa cantábamos como locas; otras me levantaban una sonrisa, o bien me daban ganas de mover las caderas con un ritmo endiabladamente funky.

La mañana pasó calurosamente volando. Mientras yo intentaba dormir sin éxito, Laurent y Juliette cocinaban una Lasaña de verduras. Es raro que yo pierda el apetito… pero lo cierto es que sólo me entraba agua y algún que otro orejón con frutos secos para mantener el nivel de energía.

A la tarde decidimos ir al Hospital Sant Pau. Juliette me dijo que aún no estaba muy dilatada, pero a mi me parecía que ya había pasado mucho tiempo y quería que me “controlaran”. Pillamos un taxi y nos plantamos en una sala de urgencias totalmente nueva.

Gran decepción. Así como las partes comunes son generosas y diáfanas, la sala de espera era una habitación pasillo-cerrada, sin luz y abarrotada de gente que no respetaban en nada el momento especial por el que estábamos pasando. Juliette me propueso que guardara los ojos cerrados y escuchara mi música en el ipod. Pero a pesar de todos nuestros esfuerzos no lograba evadirme de la incomodidad de la espera en ésta sala. Al cabo de casi una hora que me pareció interminable, entramos a la sala de control. Nada más entrar la comadrona me dijo que estaban “over booking”. Me tumbaron en la silla de reconocimiento y me enchufaron los sensores para escanear las contracciones y controlar el latido de Leo. Por lo visto, el “trabajo de parto” aun no había realmente comenzado. Estaba dilatada de no más de 3 cm y en estas condiciones no me podían guardar. La jefa de servicio me invitó a volver a casa y a cambiar de Hospital puesto que ellos no tenían sitio hasta por lo menos el día siguiente.

Volvimos a casa con pocos ánimos. Yo estaba realmente triste, contrariada y el cansancio me jugó una mala pasada. Me fui a mi cuarto y lloré. Sentí que liberar mis emociones me venía bien así que me puse a gritar cada vez que venía una contracción. Agarrada al cabecero de la cama dejé salir toda la rabia que me habitaba. Me quedé mucho más relajada. Entendí que no podemos controlar el nacimiento de una persona… así que mejor estar preparada para todo!

Laurent y Juliette tomaron la iniciativa. Enseguida llamaron a la maternidad del Hospital Clínico y se aseguraron de que allí nos recibirían. La noticia volvió a darme ánimos. Decidimos ir sobre la marcha. Ya era medianoche. Llegamos en taxi a una maternidad menos estilosa (estaban en obras) pero en cierta medida más acogedora. La espera no fue tan larga y la noche hacía que todo el ambiente fuese mucho más relajado y acorde con nuestros ánimos.

Entré con Laurent en la sala de control y allí me recibió un ángel. La comadrona que nos atendió tenía una voz dulce y cariñosa que enseguida me dejó suave como la seda. Le contamos a nuestra experiencia en la Sant Pau y nuestros planes de tener un parto natural. Después de revisar cómo iba todo, me tranquilizó con un “todo evoluciona perfectamente”. Sólo después me dijo con su voz de ángel y como si de un secreto entre ella y yo se tratara “bonita, si quieres un parto natural lo tendrás, porque todo va bien… pero aún te quedan unas horas de trabajo… mejor vete a casa tranquilita”. Me costó un tiempo aceptar que tendría que dejar la idea de ponerme en manos de éste ángel y volver a casa para seguir pasando las contracciones “a pelo”. En ese momento comprendí perfectamente a todas las mujeres que agotadas deciden ingresar, accelerar el proceso y aliviar el dolor con la epidural. Estuve casi a punto de seguir ese camino…

Al llegar a casa me puse manos a la obra. Pensé en las clases de yoga y en los momentos de meditación activa en los que Juliette nos animaba a ir más allá de lo que pensábamos éramos capaces de resistir. Había llegado el momento de acompañar a Leo en su venida al mundo. Él estaba haciendo a la perfección su trabajo. Yo tenía que dejarlo salir. Me fui al balcón y agarrada a la barandilla me dejaba caer hacia abajo concentrando mis energías en facilitar éste último pasaje. No entendía muy bien por qué algo en mi mente bloqueaba ésta salida. Tenía miedo: miedo a desgarrarme, miedo a que saliera con demasiada violencia, miedo a dejarme lleva. a soltar…

Antes de que llegara el alba Juliette salió de su duermevela y con una energía renovada me dijo: “Mavi, vamos al Hospital, ¡Ya estás lista!” Llegamos al Hospital a las 6 de la mañana y aún mi ángel estaba de guardia. Con mucho cariño, y yo diría que alegría en el rostro me anunció que ya estaba lista. Me pusieron la bata y me ingresaron.

Ella se encargó de presentarme al equipo de guardia y veló porque entendieran nuestro deseo de tener un parto natural. Nos dejaron la habitación “nupcial”. Una gran sala con una cama motorizada, luz natural, cuarto de baño, pequeño sofá para los acompañantes y un poster de klimt con una mujer y su hijo que recordaré toda mi vida. El equipo era perfecto. Comadronas y enfermeras estaban encantadas de colaborar en un parto natural y me animaban en todo momento. Dejaron entrar a Juliette y escuché como mi comadrona le decía a otra en formación que la iba siguiendo a todos lados algo así como: “mira cómo la ayuda su Doula. Esto es lo que nos deberían de enseñar a todas en la escuela”. Fuera de mi habitación tenía una ducha muy cómoda que me vino muy bien durante las últimas horas de trabajo. Todo iba sobre la marcha y yo estaba feliz y confiada.

Hasta que llegó el cambio de turno. Mi ángel vino para despedirse y al verme preocupada me dijo al oído “ya estás casi, no abandones. Continúa como hasta ahora y verás que en una de éstas, sentirás una quemazón muy fuerte en el perineo. Llévate los dedos hacia allá y le tocarás la cabeza. Entonces llama a la comadrona y le dices que venga a ayudarte”. 

Mi ángel se fue y llegó la nueva comadrona. Nada más entrar y sin ni siquiera saludarme exclamó: “Aquí sobra gente. Sólo puede quedarse el padre”. Yo la llamé por su nombre y le dije mirándole fijamente a los ojos algo así como “Está bien, pero si te llevas a mi doula, vas a tener que cuidarme tú”. Enseguida comprendí que cuanto menos la necesitara mejor sería. Con Laurent a mi lado ahora me sentía capaz de llegar hasta el final sin intervención ninguna.

Al cabo de una hora un fuerte dolor de contracción me llevó al water con ganas de obrar y sentí el “círculo de fuego”. Automaticamente llevé mi mano hacia mi sexo y sentí la dulce cabeza de mi Leo. Salí del baño gritando“¡he tocado cabeza!” De repente todo basculó en una carrera por hacer salir a Leo, a pesar de que sus latidos indicaban que todo iba bien.

La comadrona no paraba de dar órdenes a su equipo que poco a poco fue invadiendo la habitación con todo tipo de artefactos, luces y mesitas que transformaron mi “suite nupcial” en un improvisado quirófano. Yo sentía que perdía completamente el control de la situación invadida por una oleada de adrenalina. Casi me obligaron a sentarme en la cama que ahora se parecía cada vez más a los potros de las parturientas. Yo supliqué que me dejaran en vertical, pero sólo conseguí que me incorporaran hasta la posición sentada.

Tuve que dejar mi coxis anclado en la cama y mis piernas abiertas ofreciendo el espectáculo del nacimiento de mi hijo a todos esos desconocidos. Afortunadamente allí estaba Laurent. Su presencia, del otro lado, me tranquilizaba. Yo no podría verlo nacer, pero Laurent sí. Me sorprendió la entereza de mi hombre, que en ningún momento flaqueó ni se sintió abrumado por la intensidad de lo que estábamos viviendo.

La nueva comadrona, empezó a explicarme en medio de una contracción, cómo quería que realizara los pujos. Mi mente no daba para tanto. No me enteré de nada y esto pareció enfadarla. ¿Cómo se puede pretender razonar con una mujer en plena contracción? Quería que parase de expulsar el aire por la boca. Por lo visto, era una pérdida de esfuerzos. Tenía que retener y empujar “como si fuera a hacer caca”. Decidí cooperar porque no me quedaba otra. La miré a los ojos y le dije decidida “No quiero que me cortes. Prométeme que no me cortarás” No me lo prometió, pero me dijo que haría todo lo posible. Empujé como una loca y en sólo dos pujos Leo estaba fuera. Yo puse mis manos para recogerlo. Si no podía verlo salir, al menos quería que mis manos fueran las primeras en tocarlo. No sé ni cómo conseguí auparlo hasta mi vientre. Lo cubrimos con un pañuelo de seda blanco que habíamos estado guardando en nuestra cama para recibirlo. Lo atraje hacia mi pecho y él mismo empezó a chupar la teta. Leo estaba limpio, calentito y olía muy bien. Lo estreché entre mis brazos y recuerdo sentir un gran amor. Fue como si estuviera drogada. Todo me parecía maravilloso.

El resto del mundo desapareció y sólo estábamos Leo, Laurent y yo, en el paraíso. Así estuvimos un buen rato. Esperamos a que el cordón dejara de latir para cortarlo. Laurent lo hizo con sus propias manos. Entretanto, las enfermeras sacaban la placenta. La comadrona quiso ponerme oxitocina, pero escuché que una enfermera joven le dijo “no hace falta, mira, ya sale sola” Parece ser que me cosieron dos puntos porque tuve un pequeño desgarro. Sinceramente, ni lo sentí.

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De vuelta a mi habitación en la camilla con Leo en brazos, todos me felicitaban. Yo me sentía como si hubiera realizado la mayor proeza de mi vida. Fue una victoria compartida y me siento muy agradecida por haber podido vivir esta experiencia tal y como lo deseaba.

Nos gustaría continuar con esta serie dando ejemplos de lugares respetuosos, con el objetivo de animar a los que todavía no lo son a transformar sus hábitos y ponerse del lado de la mujer y de sus deseos.

Y tú qué tal ¿tuviste un parto respetado? ¿te animas a contarnos tu experiencia?

 

Categories: Maternidad y embarazo

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  1. Mavi, muchas gracias por compartir tu experiencia, comienzo la semana emocionada, ahora me tengo que secar las lágrimas antes de seguir, un abrazo!

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  2. Me encanta la serie que habéis creado. Yo no tuve la suerte de estar informada en su momento, o no me preocupé y dejé hacer a los médicos, ahora me lamento…
    Espero que llegue a muchos futuros papis toda la información que podáis dar sobre los partos respetados, sean naturales o no, pero respetados.

    Un abrazo.

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    • Tienes razón Isa, nuestra batalla debe de ser esta: que todos los centros respeten la dimensión humana de un parto-nacimiento y las mujeres nos sintamos siempre bien acompañadas y asesoradas para tomar las decisiones que tengamos que tomar. Cualesquiera que sean…

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  3. Leer tu experiencia me ha dado ganas de osar el aprto natural si algun dia vuelvo a tener la oportunidad. Gracias por compartir un momento tan magico y sobretodo gracias por ser, como siempre, tan inspiradora en todo lo que haces! Un beso fuerte MammaMavi 😉

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    • Gracias Mamma Bianca! muchas veces me digo que no tengo ni idea de lo que podría suceder en el próximo (si es que vuelvo a tener la oportunidad) lo que sé es que me gustaría sentirme igual de acompañada y respetada.

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    • Gracias guapa! la foto me daba un poco de vergüenza subirla, pero la verdad es que no hay palabras que describan mejor que esta imagen nuestro estado de felicidad y plenitud … una experiencia tan positiva (a pesar de las dificultades) tenía que compartirla!

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  4. Que emocionante, Mavi. Me acuerdo perfectament de la semana del 18 de agosto 2009: dos dias mas tarde, nacio Juliette y me encontré en el paraiso…
    Un beso a los tres.

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  5. Que bonito Mavi, muy emocionante. Me has hecho recordar mi propia experiencia, también en la Maternidad, donde me trataron fenomenal. Preciosa foto de recuerdo.

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    • Gracias Laia, la verdad es que encontré este escrito que redacté en principio para recuerdo personal y no pude evitar compartirlo… sobre todo ahora que sé lo mcho que han servido todas estas experiencias pioneras para que la sanidad pública se ponga las pilas y tomen realmente en serio a las mujeres que quieren tener un parto normal y respetado.

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  6. Nosotros tuvimos a Noah el 28 de Agosto del año pasado en la maternidad. Aunque no nos tocaba por zona fuímos allí buscando un sitio dónde poder realizar un parto lo más natural posible. No tengo suficientes palabras de agradecimiento para describir lo bien que nos trataron.

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  7. Hola, qué bonito…
    Dos años más tarde tuve a mi hija también allí -venía fuera de barcelona- con mi “protocolo de parto respetuoso” bajo el brazo y no pudo ser… fisuró la bolsa y estaba cumplida… entré en un “protocolo” tan estricto que fue todo lo contrario: antibiótico preventivo, oxitocina, epidural, cesárea… (y de fondo jugaban un barça-madrid… un horror).
    Por suerte mi pequeña se agarró al pecho ella solita y aún no se ha soltado!
    No he entiendo muy bien cómo teniendo Doula fuiste a un hospital. Menos mal que sabías lo que querías y aunque tuviste que pelear, conseguiste coger a tu pequeño en brazos y ponértelo en el vientre… Te felicito ha sido muy emocionante leerlo.
    Espero que con publicaciones como la tuya, se animen a mejorar el servicio y como dicen más arriba, respeten realmente algo tan importante.

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    • Gracias Heidel por tu comentario! te contesto que las doulas sólo acompañan y en ningún momento intervienen medicalmente (no son comadronas) por lo que para una primeriza como yo… la doula no era suficiente para garantizar mi tranquilidad. Pronto supe que ante cualquier imprevisto, mis planes podían cambiar… aún sabiendo lo que quería… es difícil para una madre anteponer sus deseos al bienestar de sus hijos ¡incluso antes de que nazcan! jejeje Mañana cuento la visita a la Maternitat 3 años después y puedo asegurarte que en muchos aspectos (y siempre que no haya riesgo) han mejorado su servicio ¡ahora incluso puedes entrar en quirófano con tu pareja si tienen que practicar una cesárea! mañana más…

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  8. Pingback: Inatal, la web social sobre el embarazo y el parto

  9. Wow! Mavi, se me han puesto los pelos de punta, me encanta que compartas tu experiencia. Yo (ya sabes) tengo 2 fieras, los 2 partos han sido distintos. Pero en ningún momento he tenido tanta información como la que tengo ahora y me dejé llevar por la “normalidad”. Si algún día tengo un tercero, sin duda, voy a ponerme en manos de una doula….y quiero sentir todo lo que describes! ^_^

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  10. Me encanta esta serie!! Me ha emocionado leerlo y revivir mi propio parto, aunque fue muy diferente, por lo increíblemente rápido.
    Propongo otra serie: lugares donde crecer.
    Enhorabuena chicas por vuestro trabajo!!

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  11. Me encanta esta serie!! Me ha emocionado leerlo y revivir mi propio parto, aunque fue muy rápido y diferente.
    os propongo otra serie: lugares donde crecer.
    enhorabuena chicas por vuestro trabajo!!

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    • Estiiii!!!!! cuéntanos tu experiencia si puede dar aliento a otras mamás o ganas de trabajar mejor a los profesionales de la maternidad ¡la necesitamos!

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  12. Preciosa crónica, Mavi, gracias por compartirla. Ahora tengo un pañuelo de papel usado junto al teclado.
    Yo también parí en la Maternitat, dos veces, pero en ambas ocasiones todo empezó o acabó con médicos e instrumentos amenazantes por todos lados. En todos sitios podemos encontrarnos profesionales malos, experiencias negativas, patologías, dificultades, imprevistos… pero hay que hacer un esfuerzo para dar a conocer a todas y todos el proceso del parto natural y los lugares donde teóricamente es posible practicarlo. Información es elección, capacidad de decidir, voluntad de exigir. Si se conocieran mejor las cosas, otro gallo cantaría en España. Por desgracia, aun en instituciones tan avanzadas y de mentalidad tan moderna, europeista e innovadora como el Clìnic de Barcelona, nos encontramos con que hasta la parturienta más sana del mundo debe permanecer encadenada a la mesa de parto, ya sea por haber recibido alguna leve analgesia (no vaya a caérsenos), por estar unida a un suero (no se nos vaya a deshidratar) o por falta de espacio (no vaya a ser que le dé por caminar y dé a luz sin ton ni son) (muy grave esto último) (hay que parir cuando te lo digan los expertos) (y en una postura que les resulte cómoda a ellos).
    En cualquier caso, no coincidí con muchos ángeles por el camino. Encontré, eso sí, mucha gente hastiada, malhumorada por los recortes en sus sueldos y la falta de personal, mucho listillo, mucha sota, caballo y rey, mucha frialdad, mucha gente sin nombre, sin apellido, sin educación y sin ganas de mirar a los ojos a la persona que tienen delante… Una lástima tener un programa y un protocolo tan avanzado y tan poco interés en llevarlo a cabo. Y una gran desgracia tener una profesión tan maravillosa y que tu profesionalidad quede a años luz de ser ejemplar, loable, defendible.
    Por suerte también estuve en manos de algunos que me hicieron recuperar la fe en el personal sanitario. Va por ellos me recomendación de la Mater.

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  13. Hola Mavi! soy Moira la que trabajó para Ángel durante un tiempo, de Almería. Qué ilusión me ha hecho leer este post y encontarme con la grata sorpresa del final, eráis vosotros!! Me ha encantado leerte, de verdad! De hecho estoy buscando información sobre hospitales que lleven a cabo partos respetuosos en Barcelona, a ver si damos con el nuestro! Como verás vamos a ser papás en Febrero de una pequeña y los temores, incertidumbres y dudas van en aumento conforme se acerca la fecha! Bueno, felicidades por esta web (chulísima) y por tu grata experiencia! Ya estamos en contacto, un besazo!

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  14. Pingback: Listado de Doulas de nuestro Directorio Amarillo

  15. Me ha encantado tu historia, todavía tengo lágrimas en los ojos…

    Recientemente me he enterado de que estoy embarazada, y buscando información sobre un parto natural en Barcelona he dado con tu post…me ha servido de mucho, ya que hay gente que no entiende que quiera un parto natural, pero después de haber leído tu experiencia estoy mucho más segura de querer tener un parto natural.

    Muchas gracias y un besazo para los tres!

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    • Hola Ana, me alegro de que mi experiencia te haya servido para empoderarte. No importa lo que digan los demás, al final será tu determinación la que los hará cambiar de opinión. Te mando todo mi aliento en tu camino. Cualquiera que sea, que sea respetado. Un beso!

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  16. Mis dos hijos nacieron en la Maternidad, 2011 y 2014, partos preciosos, emocionantes, cada uno diferente, los disfrute, era nuestro momento, se para el mundo y todo es tuyo. Desde los veinte años que trabajo en hospitales, públicos y privados, pero ni por un momento dude, es mas, lo recomiendo por encima de todo: PROFESIONALIDAD, SABER ESTAR, EQUIPAMIENTOS, EXPERIENCIA, SEGURIDAD. Lo importante son las personas, más allá de si la habitación tiene vistas o no. Lo importante es que si algo falla o se complique haya una respuesta rápida y eficaz.
    Mil gracias, sigo emocionándome cuando lo recuerdo.

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  17. Pingback: Part a casa | 9 mesos impacients

  18. Hola a todas las mamas!

    me llamo Anna y nosotros también estamos buscando un niño, por eso estoy leyendo todos vuestros comentarios y me encanta que compartís vuestra experiencia!!! ya he dejado el mismo comentario a una de vosotras, pero tener más opiniones siempre es mejor) Quizás me podrías recomendar el doctor/doctora que os llevaba durante el embarazo ya que el sitio ya lo hemos pensado y creo que la Maternitat del Hospital Clinic es el sitio perfecto para nosotros!

    Muchas gracias por cualquier comentario o opinión! Nos ayudará muchísimo!

    Un abrazo,

    Anna.

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  19. Me ha emocionado un montón tu precioso relato, se me ha salido hasta una lagrimilla :_) Yo no tengo hijos, pero de lo que no tengo duda es de que, si algún día los tengo serán por parto natural. Gracias por compartirlo! 🙂

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  20. Ni natural ni respetado. Se decidieron a los 3 meses que tendría una preeclampsia (a base de los resultados de otra mujer- aún los tengo guardados que los pienso denunciar) y de allí de mal en peor. Controles y protocolos (desde mi punto de vista completamente innecesarios) hasta 2 días después del parto. Tengo que reconocer que me dan miedo los hospitales en general y con estas historias de resultados equivocados tenia la tensión alta cada vez que iba (se lo explique varias veces pero no me hacían caso es más me dijo de cambiar de hospital si no me gustara). Habían 2 meses que ni iba porque la doctora era tan antipática y me causaba demasiado estrés. Cuando cuestionaba las cosas o decía que no quería hacer los controles ni inducirme me trataron como una irresponsable que ponía la vida de su hijo en peligro. Evidentemente los días que pensaba que no estaba bien iría a urgencias o llamaría. Me llamaron la noche anterior del parto a la 11 de la noche (40.2) con amenazas de que se le podía parar el corazón a mi hijo (a base de ‘un pequeño test’ que hicieron porque me negaba a estar otro día haciendo ‘correas’ y después sentada horas en una silla incomoda de madera esperando resultados negativos y respuestas vagas solo por tener la tensión un poco alta) y que tenía que ir a terminar con el embarazo. Fui al día siguiente (evidentemente histérica y sin dormir) para una inducción de 12 horas. Durante el parto atada a un monitor, una que estaba obsesionada que subiera a la cama, diciéndome que ‘tenía que cambiar el chip’ , después de esto la epidural, una saltándome encima (me he enterado que esto se llama Kristeller y en mi país es ILEGAL practicarlo por los daños que puede provocar a la madre y el hijo), ‘ y otro riéndose en mi cara haciendo ver que me iba a cortar a la compañera … El plan de parto lo tengo aún en el bolso… Seguía después que no me dejaban ir a casa por ‘las tensiones’ las cuales ni se acordaban de tomar por la noche y de repente cuando había hecho la maleta que no podía estar allí ni un momento más ‘este niño está amarillo no te puedes ir’ así de simpático me lo dijeron.. Al final nos escapamos al cabo de 3 días y en serio digo escapar porque para mí era como estar en la carcel. No puedo creer que traten a las embarazadas así – ha sido un shock de verdad.

    Lo bueno que siempre hay que decir de todo; evidentemente mi hijo precioso y 3 o 4 enfermera/os que eran más que simpáticos y me imagino que les debe dar una vergüenza tener que ver ciertas prácticas cada día en su trabajo.

    Reply
  21. Me has llenado de valor y decisión a continuar co i deseo de un parto natural. Espero encontrar una llevadera dulce que me apoye en mi decisión. Eres una verdadera guerrera.

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  22. Me has llenado de valor y decisión a continuar co i deseo de un parto natural. Espero encontrar una llevadera dulce que me apoye en mi decisión. Eres una verdadera guerrera.

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