De fin de semana Esquiando en Valdezcaray y visitando La Rioja

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¿Quién nos iba a decir que en La Rioja se puede esquiar? Seguro que aún estáis sorprendidos, pero certifico que no solamente puede realizarse esta actividad sino que, además, es un lugar idóneo para hacerlo en familia.

Estas vacaciones de Navidad hicimos un descubrimiento maravilloso en La Rioja Alta, donde se encuentra la preciosa villa de Ezcaray con la Sierra de la Demanda como telón de fondo.

Un pueblo de 2000 habitantes que esconde tesoros arquitectónicos del Barroco y plazas muy agradables donde pueden degustarse un sinfín de pinchos y tapas riojanas.

Las dimensiones de esta población y el entramado de sus calles, permite que tanto en las plazas como en las callejuelas, los niños puedan correr tranquilamente. Es un pueblo familiar por excelencia en donde encontraréis que, tanto en las tiendas como en los restaurantes, hay niños por todas partes.

Esquiando en Valdezcaray

La estación de Valdezcaray se encuentra a 20 minutos desde el centro de Ezcaray (14 kilómetros). El parking os dejará a 1530 metros de la Sierra de la Demanda, donde se encuentra la taquilla de la estación. Aquí podéis comprar el forfait y el billete para acceder en telesilla a la estación.

Nosotros fuimos cuando aún no habían caído las generosas nevadas que trajeron los Reyes Magos y las sucesivas de enero y febrero que han dejado el bar “El Freskito” cubierto de nieve. Cuando fuimos a finales de diciembre había muy pocas pistas abiertas y tan sólo 7 kilómetros para esquiar, pero con niños que estaban iniciándose en este deporte, como era el caso de los nuestros, poco más necesitábamos.

El telesilla del parking os dejará a pie de pistas (1660 metros), al lado del edificio donde se encuentra la cafetería, el autoservicio, la ludoteca, el alquiler de esquís y las dos escuelas de la estación: la Escuela Polideportiva de Valdezcaray (EPV, chaqueta roja) y la Escuela de Deportes de Invierno de Valdezcaray (EDIV, chaqueta azul).

En ambas escuelas encontraréis monitores muy amables con excelente disposición. Nosotros escogimos la primera y tengo que decir que pese a las circunstancias por la falta de nieve, la actitud de los profesores y de todo su personal fue magnífica. Muy flexibles en la confección de sus cursos y con una atención personalizada.

Mis dos hijos de 4 y 7 años pudieron realizar cursos “a medida” con monitores muy profesionales que tenían buena mano con los niños.

Siempre estaban de buen humor, eran pacientes y demostraron un enorme cariño por su trabajo. Si estáis acostumbrados a pagar los forfaits y los cursillos de las estaciones de esquí de otras partes de España y de Francia, os vais a quedar alucinados con las tarifas de Valdezcaray. El precio que pagamos por un cursillo de lujo de tres días con la escuela EPV acostumbraba a ser la tarifa de tan sólo una clase en casi cualquier estación de España y de Francia.

Los servicios de la estación no se quedan atrás. Tiene un bar-restaurante muy agradable. Y lo dice una servidora que no esquía jamás y que siempre debe buscar un “rinconcillo” donde pasar las horas leyendo tranquilamente mientras los otros tres van para arriba y para abajo. Como asiduos practicantes del “picnic”, allí encontramos una zona para poder comer nuestras ensaladas y croquetas que, a veces, completamos con tapas y calditos del bar por precios bastantes razonables. Allí también tendréis pinchos, bocadillos planchados y platos combinados muy buenos por si no queréis llevar vuestro propio picnic.

Al lado de la zona de picnic encontraréis una salita acondicionada donde tienen una ludoteca para que los padres puedan esquiar mientras los niños se entretienen.

Es una estación pequeña y familiar que, para quienes estén más familiarizados con este deporte y busquen pistas trepidantes y variadas, ésta se queda corta, pero si vais en familia creo que no podréis estar mejor que en Valdezcaray.

Aprovechar esas buenas nevadas y escaparos a La Rioja Alta a esquiar.

Comer y dormir en Ezcaray

Para los amantes de la buena cocina Ezcaray es un paraíso. Tiene el afamado Restaurante Echaurren, premiado con dos estrellas Michelin que ha dejado el listón muy alto. Tiene dos más adecuados si queréis comer en familia: Echaurren Tradición y el Cuartito.  Nosotros nos decantamos por probar el Restaurante y el Bar Casa Masip, donde también se come estupendamente. En el restaurante podréis degustar un excelente menú de temporada con buena materia prima y en el segundo, un picoteo a “deshoras”.

Hay mesas y espacio, porque ir de pinchos con niños es una aventura casi épica. Los pobres cuando entran a los bares solo ven culos y zapatos. En el Bar Masip pueden sentarse y suelen frecuentarlo familias. Sé que en verano todas las pincherías de Ezcaray están a tope de familias, merced las terrazas y la temperatura benevolente de esta época del año.

En esta villa el espacio interior importa bastante poco. Comprobamos que llueva, truene o relampaguee las terrazas están siempre a reventar. Allí la vida trascurre en las calles y en sus plazas y los niños forman parte de esa manera de ser. Cuando estuvimos en invierno nos alucinó que hubiese tantísimas familias valientes capaces de ignorar el viento y la lluvia con tal de disfrutar los buenos pinchos servidos en las terrazas de la plaza, acondicionadas con toldos y calentadores.

Saliendo de Ezcaray, en dirección a las pistas de esquí, os encontraréis el Asador y hotel rural La Antigua Ferrería, que ofrece alojamiento y restaurante.

Una auténtica maravilla rodeada de naturaleza, donde se respira tranquilidad y se puede comer muy bien.

Certifico la calidad de su cocina después de comernos un chuletón de un kilo (como mínimo) y los “pequeños” no se quedaron atrás, devorando unas chuletitas de cordero por las que mi hijo mayor aún “saliva”. Sergio, su dueño, nos ofreció amablemente una mesa de lujo delante de la chimenea y los niños estuvieron jugando en el comedor mientras disfrutamos nuestra cena al mejor estilo “Picapiedra” con el chuletón de “brontosaurio”. Si visitáis Ezcaray en primavera o verano, no os podéis perder este hotel rural. Tiene un jardín estupendo donde las familias son especialmente bienvenidas, con piscina, sofás chill-out y tumbonas que promete tardes fantásticas después de disfrutar su mítico lechazo asado.

En esta ocasión nos alojamos en el El Real Valle de Ezcaray donde encontraréis apartamentos muy cómodos justo en la salida de Ezcaray. Son relativamente nuevos y su dueño, Juan, os atenderá muy bien con cualquier petición que podáis tener. Todos los apartamentos tienen dos habitaciones (una con cama doble y otra con dos individuales) y algunos de ellos tienen balcón. El Baño está recién reformado y a la cocina no le falta nada. Los electrodomésticos son excelentes y los utensilios, suficientes. La relación calidad precio es muy razonable y tener cocina y lavadora nos facilitó muchísimo la preparación de nuestros picnics y la lavada de toda la ropa después de esquiar, que no era poca.

¿Y si no podemos esquiar?

Ezcaray está a pocos kilómetros de Santo Domingo de la Calzada, Logroño, San Millán de la Cogolla y, a poco más de una hora de Burgos. Tiene muchos lugares interesantes para visitar que podéis decidir según la meteorología y los gustos de vuestra familia.

Uno de los días que estuvimos allí el viento nos impidió esquiar y nos fuimos a hacer turismo en Logroño. Si habéis estado allí sabéis que el plan esencial es recorrer la “Senda del Elefante”. Una ruta gastronómica por la calle Laurel en donde cada pinchería ofrece auténticas maravillas para el paladar. Con los niños había pocos sitios donde pudiésemos estar resguardados del frío y cómodos, pero encontramos dos bares que os recomiendo. El primero es La Pulpería. En casa somos adictos al pulpo y aquí lo pudimos probar en diferentes preparaciones. Es un local tradicional muy sencillo, con mesitas al fondo y un trato muy amable. El segundo es el Café Tívoli, reformado recientemente.

Este local es muy amplio y no agobia a los niños. Cuando fuimos había muchas familias con cochecitos, sentadas en mesas con suficiente espacio entre ellas. Había los pinchos de siempre pero también otras alternativas más “sanas” con verduras, calditos y ensaladas que agradecidos después de nuestro atracón de pulpo en todas sus formas.

Después de Logroño visitamos Santo Domingo de la Calzada. Esta tarde casi todo estaba cerrado porque era 1 de enero, pero disfrutamos una merienda deliciosa en el bar del Parador que se encuentra delante de la Catedral. Si vais un día más “normal” no os podéis perder los “molletes” del santo y los “ahorcaditos”. Ambas pastas típicas de esta villa que podéis encontrar en casi cualquier panadería del casco antiguo.

El precioso Parador también merece la pena de visitar para conocer su historia como antiguo hospital de peregrinos. La catedral resulta sorprendente para los niños (hay visitas guiadas en horas específicas del día), porque dentro encontraréis un gallinero con un gallo y una gallina vivos. Se dice que Santo Domingo le salvó el pellejo a un ladronzuelo “resucitando” un gallo que el corregidor estaba a punto de engullir.

En suma, la Rioja Alta es mucho más que buenos vinos y bonitos paisajes. Ofrece gran variedad de actividades al aire libre para casi cualquier época del año, tanto en los recorridos de sus principales enclaves arquitectónicos como en las rutas de ensueño que atraviesan sus sierras y bosques aledaños. Nosotros nos quedamos con la amabilidad y el “buen rollo” de sus gentes que hicieron de nuestras vacaciones un espacio ideal para desconectar en familia.

Categories: De fin de semana,Deporte,Escapadas,Nieve,Viajar con niños

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    • Qué bien Esther, gracias por tus comentarios! Es un destino precioso y para esquiar con niños es genial! Tienes que probarlo!

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    • Gracias a ti por leernos!! Es perfecto para que los niños se inicien en esta actividad. Los profesores son encantadores, vale muchísimo la pena!

      Reply
    • Qué Mónica que te haya gustado!! Es que en la Rioja nos lo pusieron muy fácil para movernos en familia. Es un destino super aconsejable y precioso en cualquier época del año!

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