Hemos visitado Casa del Moviment, un espacio en Barcelona donde el cuerpo, el movimiento y el cuidado se encuentran en un ambiente cálido y muy familiar.
Un lugar donde se ofrecen clases de yoga, danza, masajes y entrenamiento personal desde una mirada integral del bienestar, y donde las familias pueden encontrar algo más que una actividad extraescolar: un punto de encuentro después del cole.
Y por supuesto, cuando no hay cole ¡no te pierdas sus casales! que son ya una referencia para las familias de la zona.

Los vecinos del barrio de Sant Antoni ¡están de suerte! desde hace ya unos años. porque esta casa que abrió sus puertas justo antes de la pandemia, es ahora un cruce de caminos para las familias y amantes de la danza.
Ayer pasé una tarde muy especial en Casa del Moviment. Lo que más me gustó —además de conocer a sus creadoras y comprobar que es un proyecto profundamente familiar, impulsado por dos hermanas que crían y crean mientras emprenden— fue descubrir que han pensado el espacio también para las madres.
Mientras las criaturas asisten a su clase de ballet y expresión con Gemma Miró, las mamás pueden regalarse una sesión de danza, yoga y expresión con Raquel Miró. Dos clases suceden al mismo tiempo, cada una con su propio ritmo, pero unidas por una misma idea: moverse para conectar, soltar y sentirse bien.

La experiencia es que Casa del Moviment hace honor a su nombre. No se siente como una academia ni como un centro impersonal. Se siente como una casa. Una casa bonita, acogedora, tranquila, donde puedes entrar con mochila, portátil, cansancio, ganas de bailar o simplemente necesidad de sentarte un rato en el sofá.
Un espacio cálido donde el movimiento también cuida
Casa del Moviment propone una forma de bienestar que integra cuerpo y mente. En su web explican que combinan disciplinas como yoga, danza, masajes y entrenamiento personal para acompañar procesos de bienestar y crecimiento personal. También destacan la danza y la expresión corporal como herramientas para liberar tensiones y expresar aquello que a veces no sabemos poner en palabras.

Pero más allá de la propuesta formal, lo que se percibe al llegar es algo muy concreto: aquí puedes quedarte. Y eso, para las familias, no es poca cosa.
En casa del Moviment no hay esa sensación de “dejar y salir corriendo” tan habitual en muchas extraescolares. Las familias llegan con tiempo para charlar un poco antes y después de las clases.
Y, si apetece, también puede convertirse en un tiempo propio. Porque mientras las criaturas realizan su actividad, las personas adultas pueden subir a cuidarse, danzar, respirar y reconectar con su cuerpo.
Raquel y Gemma Miró: dos miradas que se encuentran en el movimiento
El corazón de Casa del Moviment está muy ligado a sus creadoras y al equipo que sostiene el proyecto. En esta visita, pude conocer de cerca el trabajo de las hermanas Raquel y Gemma Miró.
Raquel Miró acompaña desde el Jivamukti Yoga y la danza. Según explica en la web de Casa del Moviment, sus clases conectan las enseñanzas con la vida actual, y combinan práctica física, ajustes y música para acompañar la energía física y emocional.

Gemma Miró, por su parte, trabaja desde diferentes técnicas de movimiento como el ballet, danza contemporánea, improvisación y contact en sus clases para las niñas y niños. Sus sesiones están enfocadas en la técnica, la musicalidad y la flexibilidad, siempre desde la escucha y la conexión con las necesidades de cada cuerpo, despertando el amor por la danza y la alegría de bailar juntas.
Esa combinación entre técnica, escucha y cuidado se nota en la manera en que se habita el espacio. No hay rigidez, pero sí presencia. No hay exigencia, pero sí acompañamiento. Cada cuerpo parece tener permiso para encontrar su propio modo de moverse.
Una tarde para los hijos… y también para una misma
Llegué a Casa del Moviment en ese momento del día que tantas familias conocemos bien: la salida del cole, las bolsas, la merienda, los horarios, las ganas de que todo encaje. Las familias se encuentran en la puerta, las niñas entrar en la clase de ballet y expresión con Gemma, en un grupo organizado por edades, pensado para acompañar el momento evolutivo de cada niña.

Mientras tanto, las mamás que así lo desean pueden subir con Raquel a una clase de danza, yoga y expresión. Una propuesta para soltar el día desde el cuerpo, respirar, moverse sin juicio y recuperar un espacio propio.
Y ahí aparece uno de los grandes aciertos de Casa del Moviment: no plantea la actividad infantil como algo separado de la vida adulta. Al contrario. Mientras las niñas bailan, las madres y padres también pueden cuidarse. Mientras las criaturas tienen su espacio de expresión, las adultas pueden reencontrarse con el suyo.


Para muchas madres, poder hacer una clase mientras su hija está también en una actividad en el mismo espacio no es solo cómodo. Es casi revolucionario. Porque el autocuidado deja de ser una cosa que hay que encajar en otro momento imposible de la agenda y se convierte en algo que puede suceder dentro de la propia logística familiar.
Una casa después del cole
Una de las cosas que más llama la atención de Casa del Moviment es su calidez. El espacio invita a quedarse. Tiene esa atmósfera de casa habitada, donde pasan cosas y donde cada familia puede encontrar su lugar.
Hay quien se instala un rato en el sofá para trabajar. Hay quien descansa. Hay quien aprovecha para hablar con otras madres o padres. Hay quien sube a clase. Y hay niñas que entran y salen de sus actividades con naturalidad, como si formaran parte de una pequeña comunidad.

Esa posibilidad de estar, sin prisa y sin sentirse fuera de lugar, transforma mucho la experiencia de una extraescolar. Porque no solo se trata de que las criaturas hagan ballet, danza o expresión corporal. Se trata también de crear un lugar amable para las familias en esa franja tan intensa del día que va del cole a la cena.
Comunidad, vínculos y un tablón que sostiene
Casa del Moviment también funciona como punto de encuentro. Después del cole, las familias coinciden, se saludan, se recomiendan cosas, comparten dudas, intercambian información y experiencias.
Hay incluso un tablón de anuncios donde se puede pedir u ofrecer ayuda. Un detalle aparentemente sencillo, pero muy significativo. Porque habla de una comunidad que no se limita a compartir sala, sino que también puede sostenerse en pequeñas necesidades cotidianas.

En tiempos de crianzas muchas veces solitarias, estos espacios importan. Lugares donde las familias se reconocen, donde las conversaciones aparecen de forma espontánea y donde el vínculo se construye poco a poco, clase a clase, tarde a tarde.
Actividades, retiros y casales para seguir formando parte
La propuesta de Casa del Moviment no termina en las clases semanales. También organizan actividades, encuentros y retiros para personas adultas. En su agenda aparecen propuestas como retiros de yoga y actividades vinculadas al movimiento y al bienestar.

Además, ofrecen casales que, según nos cuentan, son muy valorados por las familias que ya forman parte de la comunidad. Y tiene sentido: cuando un espacio se vive como una casa, cuando las niñas conocen a las profesoras y las familias sienten confianza, los casales se convierten en una continuidad natural de esa experiencia.
Para familias que buscan algo más que una extraescolar
Casa del Moviment es un espacio para bailar, practicar yoga, recibir un masaje o entrenar. Pero, sobre todo, es un lugar donde el movimiento se convierte en una forma de cuidado y de encuentro.
Esta visita me ha dejado con esa sensación de haber descubierto una propuesta que entiende muy bien la vida familiar real: los horarios, las esperas, la necesidad de conciliar, el deseo de que nuestras hijas e hijos se expresen, pero también la necesidad de que las madres y padres tengamos un lugar donde respirar.
Si buscas una extraescolar de danza o ballet para tus peques, pero también un espacio donde quedarte, trabajar, descansar, conectar con otras familias o incluso apuntarte a una clase para ti, Casa del Moviment puede ser una de esas casas urbanas a las que apetece volver.
Casa del Moviment
Carrer de Sepúlveda, 32, 08015 Barcelona
Yoga, danza, ballet, expresión corporal, masajes, entrenamiento personal, actividades, retiros y casales.
Web: casadelmoviment.com



