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Can Farell, una masía muy familiar con servicio de ludoteca
En Octubre del año pasado nos contactó Mireia de Can Farell para hablarnos muy amablemente de su restaurante familiar. Como tenemos por política de sólo recomendar los lugares que visitamos nosotras o las familias que nos recomiendan, tuvimos que esperar hasta hoy para compartir esta joya con vosotros. Mereció la pena la espera porque fue la ocasión de que Dorota se estrenara como agente Mammaproof y nos brindara un punto de vista único y su bellas fotos.
El invierno ya ha llegado y con él ¡los calçots! Quedar un domingo para comer estas divertidas cebollitas hechas a la brasa y bañadas en la salsa preparada para la ocasión es una tradición muy familiar y una excusa perfecta para reunirse con la gente que hace tiempo que no vemos… Lo mejor para disfrutar de una buena calçotada es disponer de un jardín con barbacoa o, mejor aun, de un amigo que tenga un jardín con barbacoa. Pero a falta de esta opción, nos queda encontrar un buen restaurante…
Os quiero recomendar nuestro descubrimiento de hace un año, la emblemática masía Can Farell de Santa Eulalia de Ronçana (Vallés). Según la leyenda, el sitio de donde salió el Gegant del Pi para ir a la ciudad.

Para comer calçots podéis pedir el plato como entrante de la carta (como lo hicimos nosotros) o hacer una calçotada más tradicional y comer fuera (en una de las fotos se ven las mesas al aire libre).


Intuyo que haber conseguido una mesa llamando el mismo día fue cuestión de suerte, el restaurante estaba muy lleno, es muy recomendable hacer la reserva con antelación, sobre todo si vais en un grupo más numeroso.
Ibamos dos parejas con nuestras respectivas hijas. Llegamos temprano pero la espera no se hizo nada pesada. Delante del restaurante hay una espacio con columpios, toboganes, casitas y sitio para jugar a la pelota. También descubrimos que dentro había una sala-ludoteca enorme que tenía muy buena pinta!
Cuando nos llamaron para sentarnos, me emocioné al ver la mesa: ya tenía dos sillas altas para las niñas y además, lápices de colores y papel para dibujar. Es que no hace falta mucho para hacernos felices… También había la hoja con el menú infantil (macarrones & butifarra). Es un restaurante familiar por excelencia, creo que en todas las mesas había como mínimo un niño.
Can Farell ofrece la cocina tradicional catalana “de mercado”. Comimos de maravilla, fue hace un año pero aun me acuerdo perfectamente del delicioso plato de bacalao… Los que nos atendieron fueron todos muy agradables y el local, a pesar de estar lleno, no agobiaba. Los precios variaban en relación de lo que se pedía. Había platos sencillos, más económicos y otros más rebuscados que subían más.



Cuando las nenas terminaron de comer… ¡sorpresa! nos pidieron por su iniciativa absolutamente propia poder ir a jugar a esta maravillosa sala llena de juguetes, muñecas, disfraces y ¡lo más importante, con unos cuantos monitores que vigilaban a los niños! Mientras tanto nosotros, padres inesperadamente liberados, pudimos disfrutar de nuestro café y sobremesa con calma y con conversaciones “de adultos”.
Por supuesto, hay quien no aguantó mucho rato esta separación y con excusa de hacer unas fotos se fue a ver si todo iba bien en la ludoteca



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el número de teléfono no es correcto, me contestó un señor que me dijó que no era la primera vez que le pasaba
Que raro JB, es el mail que tienen en su web de contacto… he escrito un mail para confirmarlo con la propietaria ¡gracias!
Buenas tarde,
Me gustaría saber si para éste domigno 22/04 se puede hacer una reserva más o menos para 20 personas, entre mayores y niños. Me gustaría saber si tienen un menú cerrado o es carta y los precios.
Muchas gracias
saludos
MAra
Hola Mara, espero que hayas podido contactar con el restaurante a tiempo
El telf que indica arriba es correcto, hemos llamado hoy para reservar y hemos ido.
Nos ha gustado mucho, se come muy bien (y se paga) y tienen muy en cuenta a los pequeños! Hemos tomado el café fuera en la terraza, junto a la ludoteca y el parque infantil. Los niños, felices, y los papás y las mamás, también!