Escapadas Escapada invernal con niños a Copenhague

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Hacer una escapada invernal a un país nórdico se puede decir que es de valientes pero, ¿quién dijo miedo? A pesar de las bajas temperaturas y de que a las 3 de La tarde es noche cerrada,  nuestro viaje a Copenhague en pleno diciembre mereció la pena con creces.

La primera recomendación es obvia. Hay que ir bien equipado: plumón, ropa interior térmica, calcetines de lana, calzado adecuado, guantes, bufanda, gorro…y demás parafernalia.

Eso sí, allí lo tienen más que previsto.  En todo los sitios hay mega taquillas, percheros y lugares varios donde dejar todo el equipo.

Se puede decir que Copenhague, como la mayoría de ciudades nórdicas, está en el top de ciudades Family Friendly. Todo son facilidades: cambiadores junto a los lavabos de mujer y de hombre, tronas, espacios de juego, carritos aparcados en la calles sin problemas; en los trenes, vagones enteros pensados  y señalizados para ir con carrito sin tener que pedir un favor al resto de la humanidad… y “pequeños” detalles que te hacen la vida mucho más fácil si vas de viaje con la tribu.

Una vez en Copenhague tienes que asumir que callejear por los barrios de moda como Norrebro o Vestebro no es un mega plan de invierno, ya que caminar con ventisca y rozando los cero grados no es lo que se dice un plan muy agradable. Así que pasamos al plan B.  Actividades “indoor”. La ciudad ofrece muchas posibilidades y nosotros nos nos dejamos ni una.

Pensando en tener que pagar entradas en varios sitios hicimos cuentas y optamos por comprar la Copenhagen Card de 48 horas y  aunque es una inversión inicial que pica un poco el bolsillo, nosotros la aprovechamos al máximo.

Incluye transporte ilimitado y la entrada a 79 sitios, además los peques no pagan si van con un adulto. Quizá en primavera y verano no la hubiéramos comprado ya que  la ciudad ofrece muchas otras posibilidades, parques y otros planes de exterior donde no hay que pagar entrada.

Experimentarium

Nuestra primera parada fue Experimentarium. No está en el centro pero es de muy fácil acceso desde la estación central o el Tivoli. Se trata de un museo de la ciencia donde los peques pueden tocar y jugar hasta el agotamiento. Muy, muy interactivo y con la filosofía de aprender experimentando. Está distribuido por zonas  y aunque no es muy grande nosotros pasamos toda la mañana y todavía nos quedaron  cosas pendientes por tocar y hacer. Eso sí, el café de la cafetería evitadlo, es algo más que malo.

Museo del Diseño

En casa somos uno locos del diseño y si donde viajamos hay un Museo de Diseño ahí que vamos. Además, si se trata de diseño nórdico nos tiramos de cabeza. Yo disfruté muchísimo. Estaba lleno de público familiar. Hay espacios para los peques entre exposición y exposición y aunque no es un museo de tocarlo todo creo que merece la pena solo por el impacto visual y estético que se llevan los más pequeños. Hay que educar el ojo desde la pequeña infancia. El café de los mejores que he tomado.

El acuario Den Blaa Planet

Otro de lo sitios que no os podéis perder es el Den Blaa Planet. Es el acuario más grande del norte de Europa y es impresionante. Solo el edificio ya merece la pena. Está lejos del centro, casi perdido en la nada, pero el bus 5 C os deja muy muy cerca. Nosotros aprovechamos el lunes, el día en que cierra a las 9 de la noche, algo muy raro en Copenhague y estábamos casi solos, cosa que también se agradece. De todos los sitios que visitamos éste fue el preferido de mi hija.

Tivoli

Y por último y aunque no es exactamente un plan “indoor”, no os podéis perder el Tivoli, el parque de atracciones en pleno centro de la ciudad con un aire entre vintage y kitsch. Es volver a ser niño por un momento y ver como la tribu disfruta al máximo. Está siempre hasta los topes. Nosotros fuimos por la tarde y ya estaba oscuro, claro. Eso sí disfrutamos de las luces navideñas que invadían todo el recinto. Excesivo, a la vez que encantador. Era como estar metido en un cuento.

Eso sí, si estáis en Copenhagen en la época navideña imprescindible dejarse perder por alguno de sus mercadillos navideños. En el centro encontraréis varios y aunque el frío también os acompañe el espíritu de la Navidad  seguro que os  lo hará más llevadero.

Fotos y texto: Cada día es Domingo

Categories: Escapadas,Navidades Peculiares,Viajar con niños

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